Tras descender el año pasado, el Ipswich Town renació de sus cenizas y consumó su regreso a la Premier League en la última fecha del Championship.
Los de Kieran McKenna, que necesitaban la victoria para asegurar el ascenso, encarrilaron el encuentro con dos goles en los primeros diez minutos y se unen al Coventry, que ya ascendió a falta de tres jornadas.
Con el final del encuentro llegó la emoción y el desborde. De pronto, cientos de hinchas aparecieron corriendo entre los jugadores, los abrazaban, los subían a sus hombros y el verde del césped comenzó a verse poco. Una marea humana, con todos vestidos con los colores del local, pobló gran parte del campo, mientras miles de fanáticos quedaban en las gradas aplaudiendo y gritando.
Desde uno de los sectores, para darle más colorido a la fiesta, fuegos artificiales y humo blanco y azul ganaban protagonismo sobre el techo de la platea que está del lado del estacionamiento. Invadidos, también por la emoción, los cantos nacían desde abajo hacia arriba y desde el cuerpo técnico aplaudían a los entusiastas fans.








