La euforia por el concierto del tour despedida de Daddy Yankee en Cancún trascendió más allá del estadio que lució abarrotado, si bien prendió a los miles de espectadores, quienes traían la fiesta por dentro, el ritmo y hasta el «perreo intenso» fueron los que desde afuera escuchaban y bailaban las canciones,
Ya sea porque se quedaron sin boletos, o prefirieron bailar la gasolina «sin gas…tar», o porque de último momento llegaron a Cancún, pero la euforia e intensidad fue quizás igual o mejor que los que tenían a la distancia al artista puertorriqueño.
Sobre los carros, taxi, banqueta, arriba de los árboles, el chiste era escuchar y bailar las canciones que el puertorriqueño había llevado al éxito desde su aparición en las tarimas más grandes de la música mundial.
Cancún se convirtió en la primera ciudad en México de este concierto de despedida de uno de los representantes del género urbano más importante en las últimas dos décadas.








