En Bacalar se han encendido las alarmas al detectar la presencia del pez diablo (Pterygoplichthys), una especie invasora y depredadora que fue encontrada recientemente en el cenote Negro, uno de los cuerpos de agua más emblemáticos de la laguna de Bacalar.
El hallazgo fue realizado por un buzo que exploraba la zona por la noche y las imágenes del ejemplar comenzaron a circular en redes sociales, despertando preocupación entre los habitantes y ambientalistas de la región, quienes saben del grave impacto que esta especie puede ocasionar en el ecosistema de la laguna.
El pez diablo es conocido por su capacidad de adaptarse rápidamente a nuevos ambientes, donde causa estragos al modificar el equilibrio ecológico.
Entre los principales problemas que genera su presencia están:
Erosión y degradación del hábitat: Durante su etapa reproductiva, el pez excava madrigueras en el fondo del agua, provocando la pérdida de nutrientes en el ecosistema.
Aumento de la turbidez del agua: Su actividad constante remueve sedimentos, afectando la calidad del agua y dificultando el desarrollo de especies nativas.
Competencia por recursos: Este pez compite de manera agresiva con otras especies locales por alimento, desplazando a la fauna original y reduciendo la biodiversidad.
La laguna de Bacalar, conocida por sus impactantes colores y biodiversidad, enfrenta amenazas constantes debido a la contaminación, el turismo no regulado y ahora, la introducción de especies invasoras como el pez diablo.
Las autoridades ambientales y la población han sido instadas a tomar medidas inmediatas para evitar que la presencia de esta especie se propague y los expertos han recomendado capturar cualquier ejemplar que se observe.








