El Gobierno de Cuba respondió a declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien aseguró que tomará control de la isla en corto plazo. La Habana calificó los dichos como una amenaza directa y denunció un aumento en la presión política, económica y militar de Washington.
La Habana, Cuba. El Gobierno cubano reaccionó enérgicamente a recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien afirmó que tomará el control de Cuba “casi de inmediato”.
El canciller Bruno Rodríguez aseguró que la isla no cederá ante presiones externas y sostuvo que la población mantiene respaldo a la soberanía nacional.
Según expresó, el pueblo cubano ha demostrado unidad frente a amenazas internacionales, en alusión a las movilizaciones realizadas durante el Primero de Mayo en distintas ciudades del país.
El ministro de Relaciones Exteriores calificó los comentarios del mandatario estadounidense como una amenaza clara y directa de agresión militar, al advertir que este tipo de mensajes elevan la tensión bilateral a niveles delicados.
También señaló que las posturas contra Cuba responden, según el gobierno isleño, a intereses políticos vinculados con sectores influyentes de la comunidad cubanoamericana radicada en el sur de Florida.
Las declaraciones se producen en medio de un nuevo deterioro en las relaciones diplomáticas entre ambos países.
De forma paralela, la administración estadounidense anunció nuevas restricciones dirigidas a sectores estratégicos de la economía cubana.
Las medidas impactan áreas como:
- Energía
- Defensa
- Minería
- Servicios financieros
- Empresas con nexos estatales
Además, se contempla el congelamiento de activos en territorio estadounidense para personas o entidades que mantengan relaciones comerciales con el gobierno cubano.
El secretario de Estado, Marco Rubio, acusó a Cuba de permitir operaciones o presencia de servicios de inteligencia de naciones consideradas adversarias por Washington.

En ese contexto, el Senado estadounidense rechazó una propuesta que buscaba limitar eventuales acciones militares contra La Habana, lo que generó nuevas críticas desde la isla.
Desde comienzos de año, la presión de Washington hacia Cuba se ha incrementado con diversas medidas, entre ellas restricciones energéticas y declaraciones sobre un eventual cambio de régimen.
Analistas consideran que esta nueva etapa revive tensiones propias de décadas anteriores, marcadas por sanciones, confrontación política y diferencias ideológicas entre ambos gobiernos.
Como respuesta al endurecimiento de Estados Unidos, el Gobierno cubano utilizó la conmemoración del Día Internacional del Trabajo como una demostración de apoyo interno y defensa de la soberanía nacional.
Miles de personas participaron en marchas oficiales organizadas en distintos puntos del país.
Las relaciones entre Cuba y Estados Unidos han estado marcadas durante más de seis décadas por embargos económicos, crisis diplomáticas y periodos breves de acercamiento.
Aunque hubo intentos de normalización en años recientes, los cambios políticos en Washington y La Habana han dificultado avances sostenidos.








