La participación económica de las mujeres es uno de los principales motores para el crecimiento y la competitividad de México.
No obstante, 29 millones de mujeres permanecen fuera de la economía remunerada debido a barreras estructurales como la carga del trabajo de cuidados, la informalidad laboral, la inseguridad, las brechas educativas y la desigualdad de género. Para dimensionar estas diferencias a nivel local, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) presentó la cuarta edición de Estados #ConLupaDeGénero 2025.
La herramienta evalúa a las 32 entidades federativas a través de 16 indicadores agrupados en tres pilares: entrada al mercado laboral, permanencia en el empleo y autonomía económica. Los resultados muestran que ninguna entidad ofrece condiciones óptimas para las mujeres a lo largo de toda su trayectoria profesional.
A nivel nacional, la Ciudad de México encabeza la medición gracias a su mayor nivel educativo entre mujeres, menor incidencia de embarazo adolescente y una distribución más equitativa del trabajo de cuidados. En contraste, Oaxaca se ubica en el último lugar debido a altos niveles de informalidad, pobreza laboral y baja autonomía económica femenina.
En este contexto, Quintana Roo comparte retos comunes con otros estados, pero también enfrenta desafíos específicos derivados de su estructura económica, fuertemente concentrada en el turismo y los servicios. Si bien estas actividades generan empleo, con frecuencia se caracterizan por altos niveles de informalidad, jornadas extensas y menor acceso a seguridad social, lo que afecta la permanencia laboral de las mujeres.
Uno de los principales obstáculos identificados por la Lupa de Género es la carga del trabajo no remunerado. En promedio, las mujeres en México dedican casi 60% más tiempo que los hombres a labores domésticas y de cuidado, lo que limita su incorporación y continuidad en el mercado laboral. En estados como Quintana Roo, donde muchos empleos requieren horarios atípicos y alta movilidad, esta desigualdad se vuelve aún más restrictiva.
Asimismo, la insuficiente cobertura de servicios de cuidado infantil impacta tanto a Quintana Roo como al resto del país. A nivel nacional, solo 38% de los niños de 0 a 5 años asiste a un centro de atención, incluso en las entidades con mayor cobertura. Esta carencia reduce las posibilidades de que las mujeres accedan a empleos formales o mejor remunerados.
En términos de autonomía económica, el IMCO advierte que una proporción significativa de mujeres carece de ingresos propios y que el emprendimiento femenino, aunque ofrece flexibilidad, se desarrolla mayoritariamente en la informalidad. Esta situación limita la acumulación de activos y la estabilidad financiera de los hogares, tanto en Quintana Roo como en los estados con mayores rezagos.
El IMCO estima que, si México elevara la participación económica de las mujeres del 46% actual al promedio de la OCDE (67%), el PIB nacional podría incrementarse en 6.9 billones de pesos hacia 2035. Los mayores beneficios se concentrarían en las entidades con menor integración femenina al mercado laboral, aunque en promedio los estados podrían aumentar su PIB en 4.9%.
Los resultados de Estados #ConLupaDeGénero 2025 subrayan la necesidad de políticas públicas estatales con enfoque de género. Para Quintana Roo y el resto del país, cerrar las brechas en empleo femenino implica ampliar los servicios de cuidado, reducir la informalidad, mejorar la seguridad y movilidad, y promover condiciones laborales que permitan a las mujeres no solo entrar, sino permanecer y desarrollarse plenamente en la economía.








