Cubanos salen a las calles en defensa de Raúl Castro tras imputación de EE.UU.

Miles de cubanos se concentraron frente a la Embajada de EE.UU. en La Habana este viernes para respaldar al expresidente Raúl Castro, de 94 años, acusado por el derribo de avionetas en 1996.

Cubanos salen a las calles en defensa de Raúl Castro tras imputación de EE.UU.

Miles de cubanos se manifestaron este viernes frente a la Embajada de Estados Unidos en La Habana para rechazar la imputación contra Raúl Castro, a quien el Departamento de Justicia acusa de asesinato, conspiración y destrucción de aeronaves por el derribo de dos avionetas civiles el 24 de febrero de 1996. Los protestantes, entre ellos dirigentes políticos, militares y simpatizantes de la Revolución cubana, se reunieron en la Tribuna Antiimperialista José Martí, frente al malecón habanero.

Los asistentes portaron banderas cubanas, pancartas y fotografías del exmandatario, y corearon consignas como «¡Viva Raúl!» y «¡Patria o Muerte!». 

El acto fue encabezado por el presidente Miguel Díaz-Canel y el primer ministro Manuel Marrero, acompañados por miembros de la cúpula gubernamental y familiares del histórico dirigente.

Raúl Castro, de 94 años, no estuvo presente. A través del diputado y exagente de inteligencia Gerardo Hernández se transmitió un mensaje atribuido a él.

«Mientras viva, permaneceré a la vanguardia de la Revolución, con un pie en el estribo”, afirmó.

La familia Castro rechaza los cargos y descarta cualquier detención

Entre los asistentes estuvieron la hija de Castro, Mariela Castro; su hijo Alejandro Castro; y su nieto Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como «El Cangrejo» o «Raulito», quien integra el equipo de seguridad del exmandatario.

Mariela Castro fue directa ante los medios: «Estamos preparados para el combate. A él nadie lo va a secuestrar. Eso se lo puedo asegurar.»

Por redes sociales, Díaz-Canel también expresó su respaldo. «#RaúlEsRaúl, es Cuba y es el heroísmo, la dignidad y el amor profundo al pueblo que se reconoce en él», escribió el presidente cubano en X.

La acusación sostiene que Castro, entonces ministro de Defensa del gobierno de su hermano Fidel, ordenó abatir las aeronaves de la organización Hermanos al Rescate, en las que murieron cuatro personas de origen cubano radicadas en Florida. Las autoridades estadounidenses afirman que las avionetas realizaban misiones humanitarias y estaban desarmadas. El Gobierno cubano argumenta desde hace décadas que las aeronaves habían violado reiteradamente el espacio aéreo de la isla.

El secretario de Justicia de EE.UU., Todd Blanche, advirtió que Washington espera que Castro «se presente por voluntad propia o de otra manera.» La declaración generó especulaciones sobre una posible operación similar a la ejecutada en Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro.

EE.UU. despliega el USS Nimitz en el Caribe y crece la tensión naval

Por otra parte, el Comando Sur de Estados Unidos anunció la llegada al Caribe del grupo de ataque del portaaviones USS Nimitz, integrado también por el destructor de misiles guiados USS Gridley y el buque logístico USNS Patuxent, un despliegue que coincidió con la acusación criminal contra Raúl Castro y con nuevas sanciones anunciadas por Washington contra la isla.

En paralelo al despliegue naval, distintos reportes y videos en redes sociales señalan un aumento de vuelos de reconocimiento y monitoreo electrónico en zonas cercanas a Cuba, aunque no se habla formalmente de un bloqueo naval. 

Medios cubanos independientes señalan que la ausencia de señales de los buques en aplicaciones comerciales de rastreo no equivale a una ausencia real de presencia naval, pero tampoco el avistamiento de embarcaciones significa un desplazamiento con fines de permanencia.

Los movimientos navales de EE.UU. en el Caribe cercano a Cuba no han cruzado las 12 millas náuticas que delimitan las aguas territoriales cubanas. Washington no ha emitido explicación pública sobre los objetivos específicos del despliegue más allá de su marco en la operación Southern Seas 2026.

Por otra parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, cuestionó este viernes la imputación y la calificó como una visión «injerencista» histórica de Estados Unidos hacia otros países. La tensión entre La Habana y Washington sigue escalando sin señales de diálogo.

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