Tras un inicio de ciclo alentador, el sector cañero de Quintana Roo registra una notable mejoría en la calidad de su producción. A mes y medio de haber arrancado la zafra 2025-2026, el Kilogramo de Azúcar Recuperable Base Estándar (KARBE) se sitúa en los 95 puntos, lo que representa un respiro de 8 unidades frente a los críticos 87 puntos obtenidos el año pasado.
Benjamín Gutiérrez Reyes, dirigente de la Asociación Local de Productores de Caña, señaló que la molienda ya supera las 309 mil toneladas. Esta recuperación es vital para el sector, que aún arrastra las secuelas de un 2025 marcado por la proliferación de plagas y un clima hostil que mermó las ganancias de las familias cañeras.
Sin embargo, el optimismo es cauteloso. A pesar de que el clima actual ha permitido un avance fluido en el campo y el ingenio, existe una advertencia clara que es la sombra de una sequía severa para este 2026. Gutiérrez Reyes calificó un posible periodo de estiaje como «el tiro de gracia» para la actividad, ya que comprometería la existencia de materia prima para el siguiente ciclo escolar.
El objetivo inmediato de la CNPR es mantener una vigilancia estricta sobre la cosecha para elevar el KARBE lo más posible. Una cifra alta es la única garantía de obtener una liquidación económica que permita a los productores capitalizarse. De lo contrario, el riesgo de que los agricultores abandonen sus cultivos por falta de rentabilidad es latente.
Actualmente, las brigadas trabajan a marcha forzada para optimizar los tiempos de molienda y aprovechar las condiciones favorables, antes de que el pronóstico climático pueda dar un giro drástico que ponga en jaque el futuro de la industria en la región.








