Taiwán financia en Tuvalu la granja Fatoaga Fiafia para cultivar alimentos en condiciones controladas. Hubo que importar la tierra debido a la salinidad del suelo.
«Si bien la mayoría de los sistemas de cultivo pueden tolerar eventos muy ocasionales de inundaciones de agua marina, por ejemplo uno en 10 años, y pueden replantarse jardines, si las inundaciones se vuelven muy frecuentes o la intrusión de agua marina llega a nuevas áreas, éstas se pierden en forma permanente«.
Así le dijo a BBC Mundo Arthur Webb, investigador de la Universidad de Wollongong en Australia y del Programa de Medio Ambiente de la ONU, quien trabaja para el Proyecto de Adaptación Costera de Tuvalu.
«Por ejemplo, el llamado árbol del pan, Artocarpus altilis, es un cultivo importante y un solo árbol puede producir una gran cosecha durante durante décadas. Pero son altamente intolerantes a la sal y una sola incursión de agua marina puede matar a este árbol causando problemas de seguridad alimentaria en forma permanente».
La lucha de los países insulares
Los estados insulares como Tuvalu han reclamado durante más de 30 años acciones climáticas concretas a nivel global.
En 1990, naciones insulares del Pacífico formaron una alianza diplomática con otras del Caribe, como Antigua y Barbuda, y del océano Índico, como las Maldivas. El objetivo era crear un frente común en las negociaciones sobre cambio climático.
La Alianza de Pequeños Países Insulares, Aosis por sus siglas en inglés, tiene hoy 39 miembros y ha jugado un papel clave en visibilizar el grave impacto del calentamiento global en los países en desarrollo.
Taiwán financia en Tuvalu la granja Fatoaga Fiafia para cultivar alimentos en condiciones controladas. Hubo que importar la tierra debido a la salinidad del suelo.
«Si bien la mayoría de los sistemas de cultivo pueden tolerar eventos muy ocasionales de inundaciones de agua marina, por ejemplo uno en 10 años, y pueden replantarse jardines, si las inundaciones se vuelven muy frecuentes o la intrusión de agua marina llega a nuevas áreas, éstas se pierden en forma permanente«.
Así le dijo a BBC Mundo Arthur Webb, investigador de la Universidad de Wollongong en Australia y del Programa de Medio Ambiente de la ONU, quien trabaja para el Proyecto de Adaptación Costera de Tuvalu.
«Por ejemplo, el llamado árbol del pan, Artocarpus altilis, es un cultivo importante y un solo árbol puede producir una gran cosecha durante durante décadas. Pero son altamente intolerantes a la sal y una sola incursión de agua marina puede matar a este árbol causando problemas de seguridad alimentaria en forma permanente».
La lucha de los países insulares
Los estados insulares como Tuvalu han reclamado durante más de 30 años acciones climáticas concretas a nivel global.
En 1990, naciones insulares del Pacífico formaron una alianza diplomática con otras del Caribe, como Antigua y Barbuda, y del océano Índico, como las Maldivas. El objetivo era crear un frente común en las negociaciones sobre cambio climático.
La Alianza de Pequeños Países Insulares, Aosis por sus siglas en inglés, tiene hoy 39 miembros y ha jugado un papel clave en visibilizar el grave impacto del calentamiento global en los países en desarrollo.








