Las negociaciones de la cumbre climática de Naciones Unidas (COP30) se trabaron este miércoles, a pesar de los intentos de la presidencia brasileña de acelerarlas y del empuje que trató de imprimirle en persona el mandatario anfitrión, Luiz Inácio Lula da Silva.
La presidencia de la COP30 había sorprendido a todas las delegaciones con la presentación el martes de un primer borrador de la declaración política y con el anuncio de que se sometería a votación este mismo miércoles, para resolver los temas más delicados incluso antes de la clausura de la conferencia, prevista para este viernes.
Pero Brasil no logró ni siquiera cumplir con el paso previo a la votación, que habría sido presentar un segundo borrador, con una versión definitiva del documento, lo que se esperaba que hubiera sucedido en la mañana del miércoles.
La vicepresidenta tercera y ministra de Transición Ecológica de España, Sara Aagesen, al hablar con los periodistas, incluso adelantó el horario concreto en el que estaba prevista la presentación del documento: las 11:00 horas.
Pero diez horas después de ese plazo, el segundo borrador seguía escondido en un cajón, sin explicación clara por parte de la presidencia brasileña más allá del reconocimiento de que “los puntos más complejos” son las medidas de adaptación al cambio climático, la financiación y la propuesta de una hoja de ruta para el fin de los combustibles fósiles.
El presidente de la COP30, el diplomático André Corrêa do Lago, que este miércoles no respondió preguntas de la prensa y solo ofreció una breve declaración al lado de Lula, también aseguró que “fue un día muy bueno” de negociaciones.








