Después de los arduos trabajos por más de 24 horas del cuerpo de bomberos para apagar un incendio que se presentó en una bodegada ubicada en la supermanzana 89 de Cancún, se reportó una rapiña dentro de lo poco que quedaba en las instalaciones.
Luego de que se retiraron los brigadistas de la locación, algunas personas no perdieron la oportunidad para sacar los pocos muebles que lograron salvarse de las llamas.
Sillas, mesas y otros artículos, aunque no en muy buenas condiciones, fueron cargados y sacados para llevárselos como pudieran, todo con tal de hacerse de algunas “cosas”, justificando por qué nadie las reclamaría.
La exbodega de artículos de hotelería ahora pasó a ser un riesgo latente, pues desde el domo hasta otras secciones quedaron seriamente fracturadas; aun así, la gente llegaba para llevarse algo, arriesgándose a que la construcción podía venirse abajo en cualquier momento.

Cabe recordar que, para controlar el fuego del edificio, los bomberos necesitaron alrededor de 36 pipas de agua y, todavía antes de la rapiña, se encontraban realizando labores de enfriamiento, remoción de materiales y vigilancia para evitar una posible reactivación del fuego.
Las autoridades señalaron que el incendio representó un desafío operativo debido a la presencia de materiales altamente flamables almacenados en el inmueble, entre ellos colchones, blancos y diversos artículos de hotelería.









