México enfrenta un preocupante resurgimiento del gusano barrenador del ganado, con un total de 1,075 casos confirmados en los primeros cinco meses del año, según datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica). Esta cifra, respaldada por el Reporte de Focos de Gusano Barrenador del Ganado en México y Centroamérica elaborado por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), representa un grave retroceso en el estatus sanitario del país.
La Península de Yucatán, una región que fue declarada libre de gusano barrenador en 1991, ha registrado 176 casos en lo que va del año, lo que equivale al 16.37% del total nacional. El desglose regional indica que:
Campeche encabeza la lista con 148 casos. Quintana Roo ha confirmado 23 casos. Yucatán suma 5 casos.
Estos brotes representan una amenaza directa a la ganadería local, ya que esta plaga provoca miasis cutánea, una infección parasitaria que destruye tejido vivo en animales de sangre caliente, incluyendo al ser humano.
Chiapas y Tabasco, los más afectados por el gusano barrenador
De acuerdo con el informe de la OMSA, los principales focos se ubican en el sureste del país:
Chiapas: 598 casos (55.6% del total nacional). Tabasco: 299 casos (27.8%). Campeche: 148 casos (13.8%). Quintana Roo: 23 casos (2.1%). Yucatán: 5 casos (0.46%). Oaxaca y Veracruz: un caso reportado en cada estado.
El brote fue oficialmente notificado por México a la OMSA el 23 de noviembre de 2024, tras detectarse el primer caso reciente en un bovino extranjero en Catazajá, Chiapas. Desde entonces, los casos han ido en aumento, afectando seriamente la producción ganadera, especialmente en zonas rurales.
Infección también afecta a humanos: dos casos en Chiapas
Además del daño al sector agropecuario, el gusano barrenador también ha comenzado a impactar la salud pública. En el estado de Chiapas, se han confirmado dos casos de miasis cutánea humana en abril de 2025:
Una mujer de 77 años originaria de Acacoyagua. Un hombre de 50 años residente de Tuzantán.
Ambos pacientes desarrollaron la infección tras ser invadidos por larvas de Cochliomyia hominivorax, especie de mosca cuya larva se alimenta de tejidos vivos. Esta condición médica, conocida como miasis traumática, puede derivarse de heridas abiertas, procedimientos quirúrgicos o prácticas ganaderas inadecuadas, e incluso afecta mucosas naturales del cuerpo humano.
Ante esta situación, Senasica ha redoblado los esfuerzos de vigilancia zoosanitaria, implementando medidas de bioseguridad, cuarentenas y tratamientos obligatorios en zonas afectadas. Sin embargo, el riesgo persiste, especialmente por la rápida expansión del parásito en climas tropicales como los del sureste mexicano.
Las autoridades sanitarias exhortan a los productores ganaderos y a la población a reportar casos sospechosos de miasis y colaborar con los protocolos de erradicación, ya que la propagación del gusano barrenador no solo afecta la economía agropecuaria, sino que también pone en riesgo la salud de las comunidades rurales.









