ONG ‘México sin fronteras’ asegura: Preocupante la violencia en el país

En 1985 la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) llegó a México, movida por la catástrofe que dejó en la capital del país el terremoto de 8.1 en la escala de Richter.

A 40 años las “catástrofes” originadas por la acción de la naturaleza siguen provocando que los gobiernos colapsen y se vean rebasados ante las diversas necesidades de los damnificados, considera José Luis Michelena, director ejecutivo de MSF en entrevista.

En el contexto del cuarenta aniversario de la presencia de MSF en México, en entrevista con Proceso, Michelena hace un balance de la evolución que ha tenido la colaboración de la organización en nuestro país, que ha transitado de apoyar en la atención médica tras el paso de desastres naturales a atender temas de salud mental en comunidades azotadas por la violencia generada por el crimen organizado.

La charla con Michelena ocurre en momentos en que organiza un equipo de profesionales de la salud de MSF con fines de exploración de las necesidades de la población afectada por las intensas lluvias y dejaron un saldo de 70 personas fallecidas y 72 desaparecidas, al cierre del 16 de octubre.

“El IMSS Bienestar nos reportó algunas comunidades con clínicas afectadas en Hidalgo, enviamos un equipo pequeño y estamos en proceso de ver qué se necesita y qué tipo de apoyo; el equipo está yendo a las clínicas para hacer una especie de levantamiento de cuáles son las necesidades, qué tipo de suministros o equipo médico hay que traer, qué se puede construir ahí mismo, y a partir de ahí ya se desplegará toda la capacidad posible que, obviamente, hay que coordinar con las autoridades locales”.

Al señalar que tras las recientes lluvias MSF está realizando un monitoreo más amplio en los estados afectados por lo que el gobierno federal ha llamado “lluvias atípicas”, José Luis Michelena explica que, en desastres naturales, la primera etapa de atención a la población afectada es “el restablecimiento de las comunicaciones, de los caminos, etcétera, y luego, ya en una segunda fase, viene todo el tema de la atención médica”.

Cuenta que tras la devastación de Acapulco por el paso del huracán Otis “lo más importante de nuestra intervención, que duró varios meses, fue trabajar con las unidades hospitalarias y con la municipalidad, digamos, para atender los posibles casos de dengue”.

El director ejecutivo de MSF explica que “una catástrofe de magnitudes, pues un poco como lo que estamos viendo ahora, siempre colapsa (…) por eso organizaciones como nosotros inmediatamente respondemos, porque sabemos desde el primer momento que el Estado va a estar rebasado, porque son cosas muy grandes y que afectan en todos los ámbitos, en el acceso a la salud, el acceso al agua, a la electricidad, la comunicación entre comunidades”.

Al reconocer que para atender de manera efectiva ante una emergencia como la que ha sacudido a los estados de Veracruz, Hidalgo, San Luis Potosí, Puebla y Querétaro “se necesita una respuesta coordinada y muy compleja”, y que a lo largo de los años “el Estado mexicano, por ejemplo, también ha sabido integrar el trabajo de las organizaciones en esa respuesta y que no sea todo aislado y descoordinado”, sobre todo a partir de la creación de comités de emergencia “que permiten que no se dupliquen esfuerzos, que se lleve precisamente la ayuda que se requiere y no otra”.

Tras reconocer que en los últimos cuarenta años MSF ha constatado “un gran avance” en el “proceso de aprendizaje” sobre la atención de emergencias, José Luis Michelena descartó que organizaciones como la que representa puedan fijar una posición sobre si eran previsibles las consecuencias de las tormentas registradas.

“Eso es un tema más como de los meteorólogos, ¿no? En ese sentido Médicos sin Fronteras no se mete en la predicción de los desastres. No nos toca a nosotros decir ‘esto se pudo haber prevenido o no’. Nos toca responder cuando hay una necesidad no cubierta de salud y obviamente coordinarnos con el gobierno”, aclara.

Con una plantilla de 400 profesionales de salud, MSF ha asistido a la población en los desastres provocados por el huracán Paulina en Oaxaca (1997), a damnificados del huracán Mitch(1998), a población de las costas de Oaxaca afectada por un sismo de 7.4 grados (1999); auxilió a afectados por el huracán Isidoro (2002), apoyó a víctimas de inundaciones en Tabasco (2007), en 2017 atendió a personas afectadas por los terremotos del 7 y el 19 de septiembre de 2017 en Oaxaca, Puebla, Estado de México, Morelos, la Ciudad de México; participó en la atención a la población migrante durante la pandemia del covid-19 (2020) y dio asistencia médica en Acapulco por la devastación causada por el huracán Otis en 2023.

Además de esas acciones emergentes MSF también ha realizado campañas médicas en zonas de difícil acceso, como en la Sierra Mixteca de Oaxaca (1999), los Altos de Chiapas (2000), la Sierra de Guerrero (2002), y atención médico-psicológica a migrantes desde 2012, así como asistencia en salud mental a población expuesta a violencia, como a familias de los estudiantes de Ayotzinapa (entre 2014 y 2015) y a pobladores de Nochixtlán, Oaxaca (2016), campañas médicas para la atención de enfermedades como dengue, la enfermedad de Chagas y tuberculosis.

En cuanto a la atención médica y psicológica por temas de violencia provocada por el crimen organizado, MSF ha trabajado en Acapulco, en la Sierra de Guerrero, en Tamaulipas, con población desplazada en Chiapas, en algunas regiones de Michoacán y Ciudad Juárez.

El director ejecutivo de MSF resalta que una de las características de la organización es que ha ido adaptándose a las necesidades de la población, no sólo actuar de manera puntual en contingencias como los desastres naturales.

En ese sentido, la atención a la población cercada por la violencia provocada por el crimen organizado se ha convertido en uno de los objetivos fundamentales de la organización.

Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.