Este jueves se informó del lamentable fallecimiento del empresario y filántropo Sandro Müller Rolandi, fue un personaje icónico, pionero de Cancún que más tarde sería un emblema en el sector restaurantero y empresarial.
Llegó para conducir los destinos del restaurante MaunaLoa, que más tarde lo catapultaría en un destino recién nacido, Cancún.
Su ímpetu y deseo de trascender lo llevó a establecer su legendaria firma Pizza Rolandi, primero en Cozumel en los años 70’s, para que tres años más tarde la trasladara a Cancún de donde no se iría nunca.
Este lugar fue la punta de lanza de la señorial Casa Rolandi, el Hotel Boutique Villa Rolandi; qué mas tarde le daría un impulso hacia la Riviera Maya, Miami y la Ciudad de México.
Actualmente está posicionado como una de las cartas culinarias del destino más importantes, con galardones como los 5 Diamantes de la AAA.
Fue precursor de la también legendaria cofradía La Chaine des Routisseurs, a la que confirió su heredada tradición culinaria, nutriéndola y enriqueciéndola a lo largo de cuarenta años.
Müller Rolandi fue un hombre visionario, de fuerte temple, bromista, amante del mar, con corazón de oro que descubrió para su familia y sus entrañables amigos.
Desde hace un tiempo Casa Rolandi fue heredada a su hijo Daniele, a quien le confirió la preservación de la dinastía culinaria, sin embargo esto no le impedía que fuera a disfrutar de uno de sus proyectos más emblemáticos y representativos de la ciudad.
Las muestras de apoyo hacia la familia no se hicieron esperar de diferentes ámbitos.













