Mary Hernández ‘se pasea’ en camionetas lujosas; desconoce austeridad de la 4T

La austeridad de la Cuarta Transformación que promueve firmemente el presidente Andrés Manuel López Obrador y la gobernadora Mara Lezama Espinosa existe en la Zona Maya de Felipe Carrillo Puerto, pero solo para el pueblo, porque la presidenta municipal Mary Hernández vive entre lujos y excesos.

Felipe Carrillo Puerto es uno de los municipios con más pobreza del estado de Quintana Roo, donde sus comunidades mayas e indígenas han sufrido del abandono y desprecio de sus gobiernos.

A pesar de los esfuerzos de la gobernadora Mara Lezama y del presidente López Obrador para saldar esa deuda histórica que se tiene con las familias carrilloportenses, la alcaldesa Mary Hernández no predica con el ejemplo y no está cumpliendo con los principios de la Cuarta Transformación, uno de ellos es el de “primero los pobres”.

En más de una ocasión, la ciudadanía ha hecho ver los excesos que se da esta improvisada presidenta municipal, quien sin tener la mínima prudencia se pasea en lujosas camionetas por la Zona Maya, llegando a los eventos tan solo para tomarse la foto y después volver a sus vehículos que una familia de la zona rural jamás podrá comprar ni aunque trabaje toda su vida.

A Mary Hernández no le importa guardar las formas y ni siquiera le importa que la gente note su opulencia y hasta le tome fotografías, demostrando la gran diferencia entre un ciudadano de “a pie” y un “político fifí” en un municipio donde la pobreza y marginación contrastan con los lujos de la alcaldesa.

Una de sus tantas camionetas es una Ford Lobo que recién está estrenando y presume a los eventos donde es invitada, vehículo cuyo precio sobrepasa el millón de pesos.

En transparencia no hay una aclaración sobre la procedencia de los vehículos, y Mary Hernández tampoco tiene intención de dar explicaciones, sin saberse si fueron adquiridos por el Ayuntamiento o comprados por la propia alcaldesa.

A donde quiera que va la gente le reclama a Mary Hernández por enriquecer sus bolsillos mientras empobrece aun más a un municipio ya de por sí “jodido”, alejada de todo lo que representa la Cuarta Transformación y, aún así, quiere reelegirse.

Por su vida llena de lujos y excesos la edil carrilloportense ha estado envuelta en muchas polémicas, como su sueldo de alrededor de 100 mil pesos al mes y la deuda de casi 3 millones de pesos que desde el año 2021 le debe al expresidente municipal José Esquivel Vargas.

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