“Valió la pena no rendirse”: Lucero Jiménez, la madre de Lesly Yarisma Aguilar Jiménez que la encontró en una fosa de Tijuana
La desaparición de Lesly Yarisma Aguilar Jiménez, madre de dos hijos, estremeció a Tijuana. El 10 de enero de 2025, dos hombres encapuchados irrumpieron en su vivienda ubicada en la colonia Laurel II, en la zona este de la ciudad, y la sustrajeron frente a sus hijos. Desde ese momento comenzó una búsqueda marcada por la desesperación, la falta de respuestas y la fuerza de una madre que se negó a rendirse.
Durante nueve meses, su madre, Lucero Jiménez, encabezó jornadas de rastreo junto a colectivos como Natura, Esperanza y Apoyo, Buscando a Tolano y Enlace y Restauración. Acompañada por sus nietos, recorrió terrenos baldíos y zonas de alta incidencia delictiva, exigiendo a la Fiscalía General del Estado (FGE) agilizar la investigación.
“Yo les pido con el corazón su ayuda. Sus hijos la extrañan”, suplicó Lucero durante una de las búsquedas en los cerros de Tijuana.
Una búsqueda sostenida por el amor
La ficha de búsqueda detallaba que Lesly tenía 30 años, tez morena clara, ojos color café, mide 1.50 metros y presentaba tatuajes visibles y una cicatriz de cesárea. El día de su desaparición vestía pantalón de mezclilla, blusa de manga larga y tenis blancos.
A pesar de los llamados públicos, las autoridades permanecieron ausentes. “Estoy sufriendo porque no sé dónde está mi hija, tengo más de un mes sin respuesta de las autoridades”, declaró Lucero en febrero, cuando la búsqueda parecía estancarse.
Colectivos y ciudadanos difundieron su imagen en redes y en las calles, haciendo de Lesly un símbolo más de la crisis de desapariciones en México, donde miles de familias enfrentan la indiferencia institucional.
El viernes 17 de octubre de 2025, la búsqueda terminó con una noticia devastadora. Integrantes de los colectivos Buscando a Tolano y Enlace y Restauración hallaron una fosa clandestina en un terreno del fraccionamiento Laurel I, en la delegación La Presa Rural.
El líder del colectivo Enlace y Restauración, Raúl Conejo, relató que el cuerpo fue localizado alrededor de las 15:00 horas, pero tuvieron que pasar siete horas para que llegaran los agentes y peritos de la FGE. “Encontramos a una persona del sexo femenino. Ese día no sabíamos quién era. Nosotros salimos a las 11:00 de la noche y la Fiscalía seguía levantando el cuerpo”, contó.
El cuerpo estaba en avanzado estado de descomposición, pero la ropa y señas particulares permitieron a la familia reconocerla.
Las familias denunciaron que, pese a tratarse de una zona peligrosa, ninguna autoridad acudió de inmediato al llamado de emergencia, dejando a las madres buscadoras esperando entre la oscuridad, la incertidumbre y en una zona de alta incidencia delictiva.








