Joven mexicano con discapacidad fabrica casitas de mascotas para ayudar en casa.

«El objetivo principal del proyecto es que mi hijo pueda ser lo más independiente, porque nosotros como padres llegaremos a faltar algún día», confesó la madre de Elías.

Formar un negocio no es una tarea nada sencilla. Es quizá lo más arriesgado y lo que todos quieren en algún momento de sus vidas, ser sus propios jefes, que la mayor parte de las ganancias vaya dirigidos a ellos, o simplemente disfrutarse el hecho de no trabajarle a nadie. Pero además de los emprendedores ambiciosos, también están aquellos que elaboran planes de este tipo por necesidad.

Las personas con discapacidad, han tenido un campo laboral un poco más amplio gracias a las leyes que se han instaurado en varios países, pero sería mentir decir que no es complicado para ellos conseguir una plaza en lo que quieren. Todavía falta mucho trabajo por hacer.

La familia de Elías piensa en su futuro. Elías, es un joven con discapacidad oriundo de Ciudad Victoria Tamaulipas (México) que según Wamiz ya tiene 22 años. Razón que ha motivado a su madre a buscar alguna forma de generar dinero para cuando ellos no estén.

Por ello, Elías asiste al Centro de Atención Múltiple (CAM) para desarrollar destrezas, un lugar donde los ayudan a integrarse con un empleo o aprendiendo nuestras habilidades. Con sus profesores y su madre aprendió a hacer camitas para mascotas, para después intentar venderlas. Fue allí cuando su mamá Carmen creó una publicación en Facebook, y velozmente se hizo viral:

El mensaje llegó. Más de 27.000 personas compartieron la información y ya le han encargado a Elías más de 120 pedidos, así que está esforzándose poniéndole manos a la obra.

«El objetivo principal del proyecto es que mi hijo pueda ser lo más independiente, porque nosotros como padres llegaremos a faltar algún día», dice la madre de Elías a Wamiz.

Su mamá ayuda con el diseño, cosiendo y rellenando el cojín. Elías pinta y lija, le da la forma. Es un trabajo en equipo en pro de la empresa familiar. Tienen un valor de 150 pesos.

Un ejemplo que vale la pena seguir y apoyar. Pensar en el futuro, y educarlo para que no dependa de nadie en lo posible. Una madre y un hijo dignos de admirar.

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