La carretera federal 307 volvió a registrar un cierre total a la altura de la comunidad de Cafetal Limones, en el municipio de Bacalar, luego de que habitantes impidieran el paso vehicular por segundo día consecutivo, en protesta por operativos de seguridad realizados recientemente en la zona.
Desde las primeras horas de este domingo, pobladores colocaron vehículos y diversos objetos sobre la vía, provocando largas filas y afectaciones a transportistas, turistas y residentes que transitan entre el sur del estado y la zona turística. Elementos del Ejército Mexicano y corporaciones estatales permanecen en el sitio intentando establecer diálogo para liberar la circulación.
Los manifestantes señalan presuntas irregularidades durante cateos efectuados el sábado, en los que —afirman— se presentaron daños a viviendas y un uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades. Hasta el momento, no se han presentado denuncias formales ante instancias oficiales.
Fuentes de seguridad consultadas indican que los operativos forman parte de una estrategia para contener la violencia en Bacalar y regiones aledañas, tras la identificación de personas consideradas generadoras de conflicto. De acuerdo con estas versiones, grupos delictivos estarían aprovechando el descontento social para obstaculizar la presencia institucional en el área.
El bloqueo ha encendido alertas en la Mesa de Seguridad, debido al riesgo de escalamiento del conflicto y al impacto económico y social que representa el cierre prolongado de una de las principales arterias del sur de Quintana Roo.
Hasta ahora, la Fiscalía General del Estado y la Secretaría de Seguridad Ciudadana no han emitido información oficial sobre los resultados de los cateos ni sobre la duración estimada del operativo en la región.








