En el último año de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, se ha propuesto una «modernización del sistema» de pensiones en México. Esto surge en respuesta al pronóstico de que el gasto total en pensiones alcanzará un récord de 1.99 billones de pesos en 2024, la cifra más alta registrada hasta la fecha.
Según la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación (ILIF) y los Criterios Generales de Política Económica (CGPE) para 2024, se trabajará en la modernización del sistema de pensiones con el objetivo de mejorar la integración de sus tres componentes centrales: la pensión para el bienestar de las personas adultas mayores, la pensión ligada al empleo o contributiva, y el ahorro voluntario.
Este esfuerzo de modernización será llevado a cabo en colaboración con varias instituciones gubernamentales clave, como la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), la Comisión Nacional de Seguros y Fianzas (CNSF), el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).
El paquete económico propuesto reconoce que el gasto en pensiones será un desafío en los próximos años, ya que se espera que la población mayor de 65 años alcance el 17% de la población total mexicana para 2050, duplicando el 8.2% registrado en 2023.
El objetivo principal de esta modernización es aumentar la cobertura y proporcionar pensiones más dignas a los trabajadores mexicanos. Además, se incluye un plan para promover la educación financiera, destacando los beneficios del Sistema de Ahorro para el Retiro (SAR) y el ahorro voluntario, con el fin de aumentar el monto de las pensiones.
Sin embargo, el Paquete Económico no proporciona detalles específicos sobre esta reforma, como plazos o requisitos para su implementación, lo que genera incertidumbre sobre los próximos pasos en este proceso de modernización del sistema de pensiones en México.








