Hace 14 años, científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) informaron que lograron un avance histórico para la nación: por primera vez descifraron el genoma completo o secuencia de genes de un organismo vivo, con trabajo totalmente realizado en este país. Se trató del “libro de la vida” de la bacteria Rhizohium etli, que es un ser vivo muy pequeño e importante para la nutrición de los seres humanos, pues es una bacteria que se aloja en las raíces del frijol, toma nitrógeno presente en la atmósfera y ayuda a que ese nitrógeno y amonio construyan aminoácidos y proteínas presentes en los frijoles.
El director e investigador del grupo que alcanzó esa meta es el doctor Víctor Manuel González Zúñiga, hombre nacido en Poza Rica, Veracruz, orgulloso egresado de escuelas públicas y quien comenzó su recorrido académico e intelectual con el deseo de “conocer la vida con algunas respuestas objetivas”, estudiando moléculas que están presentes en animales, vegetales y bacteria: el ácido desoxirribonucléico (ADN) y las proteínas.
“Hoy pienso que sí es fascinante ver cómo algo que pudiera parecer tan lejano y tan de laboratorio, como la genómica, puede ser tan determinante para entender algo muy cercano como son los nutrientes que nos aporta el comer frijol. Vivimos un tiempo muy valioso en el que la ciencia básica ha generado herramientas que nos permiten conocer cómo interactúan las moléculas y los microorganismos en procesos biológicos que nos afectan a todos, desde la agricultura hasta la salud pública, como es el caso de la actual pandemia que estamos viviendo”, comenta a Crónica el profesor e investigador del Centro de Ciencias Genómicas de la UNAM, localizado en su Campus de Cuernavaca, Morelos.
Víctor González estudió Biología en la Universidad Veracruzana; después obtuvo su maestría en Ciencias en Centro de Investigación en Fijación del Nitrógeno (CIFN-UNAM), bajo la dirección de la doctora Esperanza Martínez, ya enfocado en comprender a la bacteria que acompaña y fortalece a la planta del frijol Rhizohium etli.
“Al terminar la carrera de biología, a mí me interesaba estudiar biología molecular y encontré que la UNAM tenía este centro fuera de la Ciudad de México donde yo tendría la oportunidad de investigar y no sólo llevar cursos. La UNAM es una universidad muy abierta, donde todo mundo cabe y todo mundo puede crecer, basado en el esfuerzo. Y entendí que aquí todo lo que quería comprender lo podía hacer en el laboratorio, con trabajo y estudio. También agradecí la apertura de los maestros para permitirme hacer lo que quería investigar y aprender”, dice el profesor, que también pasó algunos años como investigador del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), de la Secretaría de Salud, en Cuernavaca, describiendo mecanismos que hacen que la Salmonella sea resistente a ciertos fármacos.
REVOLUCIÓN GENÓMICA. Víctor González ha sido protagonista y también testigo en primera fila del acelerado avance que ha ocurrido en el mundo, a lo largo de los últimos 20 años, en el conocimiento de los genes y sus secuencias. Para explicar a un lector no especializado a qué se refiere el concepto de revolución genómica, se puede decir que en el año 2000 podían tardarse hasta dos años de trabajo para conocer la lista y orden de todos los genes o información hereditaria de un ser vivo. Ahora, con mejor tecnología y jóvenes científicos cada vez mejor preparados, se puede obtener el genoma completo de un ser vivo en 15 días.
“Este campo de conocimiento cambió muchísimo. Me da mucho gusto ver el desarrollo que ha tenido la genómica en todo el mundo. Casi no hay un laboratorio biológico que en la actualidad prescinda de esta rama del conocimiento. Me alegra haber sido pionero en estos estudios, pero me da más gusto el ver que se han formado muchos jóvenes mexicanos en bioinformática, métodos evolutivos y en biología molecular”, indica el científico mexicano que obtuvo su doctorado en el Instituto de Biotecnología de la UNAM, bajo la dirección de los doctores Enrique Morett y Xavier Soberón.
“Definitivamente el estudio de las moléculas de la vida es hoy algo mucho muy diferente y mucho más sorprendente de lo que yo imaginaba cuando era un joven de preparatoria o en la carrera de Biología. Hoy no nos enfocamos en estudiar un solo gen, sino colecciones de genes y las variaciones entre organismos y poblaciones. Yo creo que es importante que la gente sepa que México llegó a tiempo al gran desarrollo de las ciencias genómicas. Al igual que ocurre en otros campos de la ciencia, la gran limitante es el dinero para hacer ciertos proyectos, pero es un hecho y la gente sabe que los jóvenes que se forman en México están a la altura de los mejores del mundo y la calidad y pertinencia de nuestros proyectos está demostrada, como ocurrió con el caso de la secuencia de la bacteria Rhizobium Etli, que es indispensable para comprender la fijación del nitrógeno en el frijol. Yo sé que, con el paso del tiempo, la investigación genómica que se ha hecho en México será muy bien valorada”, concluyó.








