Colonias irregulares viven entre pozos y desconfianza ante la llamada “agua fantasma” en Cancún

En las colonias Tres Reyes, Avante y El Porvenir, habitantes aseguran no haber detectado recientemente la venta de la llamada “agua fantasma”, comercializada de manera informal; sin embargo, reconocen que este mercado clandestino suele aparecer cuando nuevos residentes requieren el suministro inmediato del líquido, momento que presuntos proveedores irregulares aprovechan para ofrecer el servicio.

En estas zonas irregulares de Cancún, el uso de pozos es una práctica extendida. Ante la falta de red formal de agua potable, las familias recurren a cenotes, perforaciones artesanales o cualquier fuente hídrica disponible, apoyándose con bombas y mangueras para cubrir sus necesidades diarias.

Una lucha histórica por el acceso al agua

En la colonia México, uno de los asentamientos más antiguos con alrededor de 30 años de existencia, vecinos recuerdan que el acceso a servicios básicos fue prácticamente inexistente durante años.

Macrina Jiménez, residente del lugar, relató que en sus inicios la comunidad se abastecía a través de un ducto conectado a un cárcamo de la concesionaria Aguakan, ubicado sobre la avenida José López Portillo.

“Acceder al agua siempre fue un desafío para estas y otras colonias olvidadas con el paso de los años. Cada familia tuvo que construir su propio pozo, como el mío, que tiene 25 metros de profundidad. Quienes carecen de agua enfrentan serios problemas, pues es indispensable para todo”, expresó.

Los vecinos con mayor antigüedad evitan contratar pipas informales por temor a fraudes o posibles implicaciones legales.

Vigilancia en cárcamos y control de pipas

En distintos puntos de la ciudad se observaron pipas estacionadas, en espera de reparto o circulando hacia la zona hotelera, lo que sugiere labores de abastecimiento en cisternas y albercas del bulevar Kukulcán.

Operarios de un cárcamo explicaron que toda unidad que solicite carga debe presentar su permiso y folio correspondiente; en caso contrario, se le niega el servicio y se notifica a las autoridades.

“Las pipas son concesionadas y si el conductor no exhibe los documentos en regla no se le permite abastecer. Si proveen agua, no proviene de nuestra concesionaria, sino de otras fuentes no autorizadas”, señalaron.

Por su parte, la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo mantiene abiertas al menos cinco carpetas de investigación relacionadas con presuntos fraudes en la venta y distribución irregular de agua.

Mientras tanto, en las colonias periféricas el acceso al recurso continúa siendo un reto cotidiano, donde la autogestión mediante pozos convive con la incertidumbre ante un mercado informal que aparece y desaparece según la necesidad.

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