Chetumal-Febrero el Día de la Candelaria, una de las tradiciones religiosas y culturales más arraigadas de la región, que reúne a las familias en torno a la bendición del Niño Dios y la preparación de los tradicionales tamales.
En Chetumal, los comercios dedicados a la venta de imágenes religiosas y artículos para el Niño Dios han registrado un incremento en la demanda de ropones, vestimentas que se colocan a las figuras como parte del ritual religioso. Los precios de estos atuendos varían de acuerdo con el tamaño, diseño y bordado, con costos que van desde los 250 pesos en los modelos más sencillos, hasta los 900 pesos en los más elaborados.
Estos ropones suelen incluir accesorios como zapatos, calcetines, gorros, coronas y otros elementos decorativos. María del Carmen González, comerciante especializada en artículos religiosos, explicó que cada año las familias acuden a renovar la vestimenta del Niño Dios como símbolo de devoción y continuidad de una tradición que se ha transmitido de generación en generación.
Indicó que mientras algunas personas optan por cambiar únicamente ciertos atuendos, otras aprovechan la fecha para regalar imágenes del Niño Dios a familiares o personas cercanas. No obstante, comentó que muchos compradores realizan sus adquisiciones desde diciembre o incluso antes del Día de Reyes, para evitar el incremento de precios que suele presentarse conforme se acerca la festividad.
Otro elemento esencial del Día de la Candelaria es la elaboración y consumo de tamales. En mercados y puntos de venta de la capital, los precios se han mantenido estables, con costos que oscilan entre los 20 y 35 pesos por pieza, dependiendo del tipo y relleno. En cuanto a los insumos, el kilo de masa se encuentra en aproximadamente 15 pesos, el mazo de hojas de plátano en 10 pesos y el litro de manteca alrededor de 60 pesos.
Estos precios han motivado a muchas familias a realizar sus compras con anticipación para garantizar los ingredientes necesarios sin afectar su economía. Además de su significado religioso, la celebración del Día de la Candelaria representa un impulso para la economía local, beneficiando a comerciantes, cocineras tradicionales y vendedores de insumos.
En Chetumal, esta festividad continúa siendo un punto de encuentro familiar que combina fe, cultura y gastronomía, reafirmando una de las costumbres más representativas y vivas de la identidad regional.







