Cancún, Quintana Roo.- El albergue operado por el Instituto Municipal contra las Adicciones (IMCA) registra una creciente demanda de atención para hombres en situación de calle que enfrentan problemas de consumo de sustancias, alcanzando actualmente una ocupación cercana a su límite operativo.
El director del organismo, Alberto Ortuño Báez, informó que en apenas una semana el número de usuarios pasó de 34 a 41 personas, reflejando un incremento significativo en la capacidad utilizada del centro de rehabilitación y acompañamiento social.
De acuerdo con el funcionario, este aumento está relacionado con una mayor participación de la ciudadanía, cuyos integrantes han comenzado a involucrarse activamente en la canalización de personas vulnerables hacia los programas de apoyo que ofrece el instituto.
Ortuño Báez destacó que cada vez más cancunenses colaboran directamente con las autoridades para acercar ayuda a personas que viven en las calles y padecen algún tipo de adicción.
Explicó que recientemente se han registrado casos en los que ciudadanos han trasladado por iniciativa propia a personas al albergue para que reciban atención especializada, contribuyendo así a ampliar el alcance de los programas de recuperación.
Esta participación social, aseguró, se ha convertido en un elemento fundamental para identificar casos que requieren intervención inmediata y ofrecer alternativas de tratamiento a quienes desean abandonar el consumo de sustancias.
Operativos permiten canalizar a personas vulnerables
Como parte de las acciones permanentes del instituto, personal especializado realiza recorridos y operativos en distintos puntos de la ciudad para detectar y atender a personas en situación de calle.
Uno de los resultados más recientes se registró durante una intervención en el Centro de Retención Municipal, donde fueron atendidos siete hombres con problemas de adicción que habían sido detenidos por diversas faltas administrativas.
Según el titular del IMCA, cinco de ellos aceptaron voluntariamente incorporarse al programa de atención, lo que representa un porcentaje de aceptación superior al 70 por ciento.
El funcionario consideró que estos resultados permiten reducir riesgos sociales, mejorar las condiciones de vida de los beneficiarios y disminuir conductas asociadas al consumo de sustancias en espacios públicos.
Atención basada en el convencimiento y la voluntad
El director del instituto subrayó que la dependencia no tiene facultades para realizar internamientos obligatorios ni para retener a las personas contra su voluntad, por lo que todas las acciones se desarrollan bajo un esquema de convencimiento y acompañamiento psicológico.
Para garantizar la seguridad durante los recorridos, los equipos del IMCA trabajan coordinadamente con la Secretaría Municipal de Seguridad Ciudadana, especialmente en zonas donde se concentra una mayor presencia de personas en situación de calle, como el Parque de las Palapas.
Durante una reciente intervención en ese espacio público, cuatro personas aceptaron ser canalizadas de inmediato al albergue y una más se incorporó posteriormente al programa.
Trabajo coordinado para recuperar espacios urbanos
Además de la atención directa a personas con problemas de adicción, el IMCA colabora en estrategias destinadas a recuperar predios abandonados que han sido identificados como focos de riesgo social.
Estas acciones se realizan junto con equipos especializados del Ayuntamiento, aunque la participación del instituto se limita exclusivamente a brindar asistencia social y opciones de tratamiento a quienes habitan temporalmente en esos espacios.
Buscan evitar recaídas mediante acompañamiento psicológico
Respecto a la permanencia de los usuarios dentro del albergue, Ortuño Báez explicó que el modelo de atención está enfocado en la rehabilitación integral y en la generación de conciencia sobre los efectos de las adicciones.
Por ello, cuando una persona manifiesta deseos de abandonar el tratamiento, intervienen especialistas en salud mental para fortalecer su proceso de recuperación y evitar abandonos prematuros.
No obstante, aclaró que cuando existe una red familiar sólida que solicita la salida de algún usuario, el instituto facilita su reintegración con sus seres queridos, privilegiando siempre el bienestar y los derechos de cada persona.



















