Los cetáceos embistieron, mordieron e intentaron arrastrar a Lexi Yeo hacia la profundidad del mar. Pese a las desesperadas súplicas de los entrenadores, los animales no detuvieron su ataque.
Tras su experiencia de nado con los mamíferos, la pequeña sufrió marcas de mordiscos, heridas punzantes, cortes profundos y hematomas en sus piernas y pies.

Lexi se salvó gracias a que se aferró a la parte superior de su tabla antes de que un entrenador la llevara a un lugar seguro.
A su vez, indignada, agregó: Ni siquiera tuve una tarjeta, flores o un osito de peluche para Lexi por parte de la empresa. Y dijo que lo más preocupante es que “los delfines todavía están nadando con los turistas y continúan trabajando con la compañía”.
Fuente: https://www.cronica.com.ar/








