Venezolanos celebran en Playa del Carmen la captura de Maduro y sueñan con el reencuentro familiar

Un grupo de venezolanos que desde hace años reside en Playa del Carmen salió la noche del sábado a distintos puntos de la ciudad para manifestarse tras conocerse la presunta captura de Nicolás Maduro por fuerzas del ejército de Estados Unidos, un acontecimiento que generó tanto celebraciones como reflexiones profundas dentro de la comunidad migrante.

Para muchos de los asistentes, el hecho representa una esperanza largamente esperada y el inicio de un posible cambio político en Venezuela. Sin embargo, también despertó sentimientos encontrados, principalmente por la vida que han construido fuera de su país de origen.

Maurely Torres, quien lleva una década viviendo en México, expresó que la noticia simboliza “el comienzo de algo muy grande”, aunque señaló que antes de tomar una decisión sobre regresar a Venezuela es necesario observar cómo se desarrolla la transición política. “Es una mezcla de alegría, incertidumbre y prudencia”, comentó.

En tanto, Dalia De Diego afirmó que durante años esperaron este momento como un paso hacia la libertad del país sudamericano, aunque consideró que aún quedan pendientes responsabilidades políticas. Con cuatro años radicando en Playa del Carmen, señaló que su deseo principal es reunirse con su familia y sus hijos, quienes permanecen en Venezuela.

Por su parte, Nori Rivas coincidió en que el escenario abre la posibilidad de reencontrarse como familias, pero reconoció que la decisión no será sencilla. Tras diez años en la ciudad, indicó que Playa del Carmen se ha convertido en su hogar, donde incluso nació su hija.

Gabriel Reyes, con 12 años de residencia en la localidad, señaló que el régimen venezolano provocó la separación de miles de familias y el deterioro del país. Explicó que dejó Venezuela a los 17 años y que su madre, exintegrante del Ministerio de la Defensa, no puede regresar por razones de seguridad, por lo que se encuentra en condición de asilada política.

Las actividades organizadas por la comunidad incluyeron una misa celebrada en un fraccionamiento de la ciudad, seguida de una caravana vehicular que recorrió varias avenidas y concluyó en la plaza 28 de Julio. En el lugar, los asistentes permanecieron durante varias horas entonando consignas, cánticos y expresiones de unidad.

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