Un poderoso terremoto de magnitud 6.8 ha sacudido Marruecos en la madrugada del sábado, dejando a su paso una devastación sin precedentes. Según el Ministerio del Interior marroquí, se han registrado al menos 2.012 muertos y más de 2.000 heridos en el país. El rey Mohamed VI, quien estaba de vacaciones en París, ha regresado de urgencia a Rabat para presidir una reunión de emergencia con todas las autoridades estatales y las fuerzas de seguridad con el objetivo de coordinar la ayuda a los damnificados.
El epicentro del terremoto se localizó en la aldea de Iguil, a 63 kilómetros al sur de la ciudad turística de Marraquech, en una zona de la cordillera del Atlas. Esta área ha sido la más afectada, con 694 muertos confirmados hasta el momento. Otras regiones impactadas incluyen la región de Tarudant, con 347 fallecidos, y Chichaua, con 191 víctimas mortales. Además, se han registrado 73 muertes en otras siete provincias.
La gran mayoría de las víctimas se concentran en el área rural más cercana al epicentro, donde muchas viviendas resultaron gravemente dañadas o destruidas por el sismo. Las Fuerzas Armadas de Marruecos han movilizado recursos de urgencia para asistir a las víctimas, según un comunicado militar.
La comunidad internacional también ha expresado su solidaridad con Marruecos en esta tragedia. El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, manifestó su pesar por la situación y aseguró que la ONU está lista para asistir al Gobierno de Marruecos en sus esfuerzos para ayudar a la población afectada.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien se encuentra en la Cumbre del G-20 en Nueva Delhi, afirmó que su Gobierno está en contacto con las autoridades marroquíes y trabaja con celeridad para garantizar la seguridad de los ciudadanos estadounidenses en Marruecos. Biden también expresó la disposición de Estados Unidos para proporcionar cualquier ayuda necesaria al pueblo marroquí.
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, mostró su solidaridad con el pueblo de Marruecos a través de un mensaje en las redes sociales y se puso a disposición del Gobierno marroquí para atender cualquier solicitud de ayuda. Además, varios Gobiernos de América, incluyendo Venezuela, Cuba, El Salvador y Panamá, enviaron mensajes de condolencias a las autoridades marroquíes por la elevada cifra de víctimas mortales.
El rey Mohamed VI presidió una reunión de trabajo en el Palacio Real de Rabat, donde se informó al monarca sobre las medidas de urgencia adoptadas por las autoridades marroquíes en respuesta al terremoto. Estas medidas incluyen el refuerzo de los medios y equipos para acelerar las operaciones de rescate y evacuación de heridos, el suministro de agua potable y la distribución de kits alimentarios, tiendas y mantas a los afectados.
El monarca ordenó la creación inmediata de una comisión interministerial encargada de implementar un programa de rehabilitación y reconstrucción de viviendas destruidas en las zonas afectadas. También se enfocará en la asistencia a personas en dificultad, especialmente huérfanos y personas vulnerables que han perdido sus hogares, proporcionándoles alojamiento, alimentos y satisfaciendo sus otras necesidades básicas.
La magnitud de la tragedia en Marruecos requiere de una respuesta rápida y coordinada tanto a nivel nacional como internacional para brindar ayuda humanitaria a los afectados y comenzar el proceso de recuperación en las áreas más golpeadas por el terremoto.








