La Secretaría de Marina (Semar) informó la detección de al menos siete conglomerados de sargazo en aguas del Caribe mexicano frente a las costas de Quintana Roo, con un volumen estimado de 127 toneladas. Pese a ello, el semáforo de alerta permanece en color verde, lo que indica una baja probabilidad de afectaciones significativas en las playas del estado.
De acuerdo con el monitoreo satelital y oceanográfico que realiza de manera permanente la dependencia, algunos bancos de macroalga podrían acercarse a la costa durante el fin de semana; sin embargo, hasta el momento no se prevé un recale masivo en zonas turísticas.
El reporte señala que las áreas con mayor probabilidad de arribo se concentran en el sur de Quintana Roo, principalmente en Mahahual y Xcalak. En contraste, Cancún y el norte del estado no presentan riesgo en el escenario actual. Ante esta situación, la Semar recomendó a los municipios del sur reforzar las labores preventivas de contención y limpieza para reducir posibles impactos ambientales y turísticos.
Aunque el arribo de sargazo suele intensificarse entre abril y julio, en 2026 se han registrado eventos atípicos desde enero. Especialistas atribuyen este comportamiento a cambios en las corrientes marinas, el aumento de la temperatura del mar y modificaciones en las rutas de desplazamiento del alga desde el Atlántico hacia el Caribe.
Por su parte, el Instituto Oceanográfico del Golfo y Mar Caribe, también adscrito a la Semar, reportó la presencia de una biomasa total de 8 mil 327 toneladas de sargazo en el Caribe mexicano, distribuida en cinco conglomerados cercanos a Quintana Roo, aunque con baja probabilidad de arribo en el corto plazo.
El informe, con corte al 16 de enero de 2026, se elaboró con base en imágenes satelitales de los últimos siete días, datos de la Universidad del Sur de Florida y modelos de corrientes marinas superficiales del programa europeo Copernicus. Según el boletín, el banco más cercano se localiza a 42 kilómetros de la costa y podría aproximarse a Cozumel en las próximas 48 horas, con arribos mínimos.
Las autoridades navales indicaron que el monitoreo se mantendrá de forma permanente para anticipar posibles cambios en el comportamiento del fenómeno y emitir alertas oportunas en caso de incremento en el riesgo de recale.







