Quintana Roo apuesta por turismo e inversión para sostener su crecimiento

Quintana Roo-México avanza hacia un 2026 marcado por presiones fiscales, tensiones comerciales con Estados Unidos y desafíos estructurales en materia de seguridad, un escenario que podría desacelerar la economía nacional. Sin embargo, el turismo se perfila como uno de los pocos sectores con capacidad para mitigar este panorama, particularmente en estados altamente dependientes de esta actividad como Quintana Roo, consideró el consultor Ildefonso Guajardo.

Durante su análisis sobre las perspectivas económicas del país, explicó que el turismo funciona como una “exportación indirecta de servicios”, ya que genera divisas, empleo y derrama económica sin estar sujeto a aranceles comerciales tradicionales. A diferencia de la industria manufacturera o agroexportadora, este sector no puede ser gravado mediante tarifas internacionales.

Incluso ante presiones políticas desde Estados Unidos, señaló que restringir los viajes internacionales tendría costos internos elevados para ese país, donde la movilidad y el consumo son pilares económicos. Por ello, el turismo se mantiene como un sector relativamente resistente a choques comerciales externos.

No obstante, advirtió que el principal riesgo para el desempeño turístico no proviene del extranjero, sino de factores internos, particularmente la inseguridad. Desde su perspectiva, la extorsión opera como un “impuesto ilegal” que encarece costos, reduce ganancias y desincentiva la inversión.

Organismos empresariales como Coparmex han señalado la inseguridad como el mayor obstáculo para el crecimiento del sector servicios y la inversión productiva, afectando directamente la competitividad y percepción internacional de destinos turísticos.

En cuanto a la relación comercial con Estados Unidos, Guajardo sostuvo que las amenazas de ruptura del tratado comercial son poco probables, debido a la fuerte interdependencia económica entre ambos países. Sectores estadounidenses como el agrícola y alimentario dependen en gran medida del mercado mexicano, por lo que una ruptura tendría impactos inflacionarios y políticos significativos.

Sin embargo, reconoció que México enfrenta observaciones en materia fiscal y de protección a la inversión extranjera, lo que ha generado incertidumbre entre empresas globales y elevado la percepción de riesgo país.

Finalmente, alertó que un paquete fiscal más restrictivo en 2026 podría frenar el crecimiento económico si no se implementa con cuidado, ya que la clave para el desarrollo no es aumentar la carga tributaria, sino fortalecer la inversión como motor de crecimiento.

drvnoticias

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