Pescadores de Cozumel alertaron sobre la existencia de un mercado negro de langosta y caracol rosado que se promociona a través de redes sociales, práctica que continúa registrándose a pesar de las vedas y regulaciones establecidas para proteger estas especies marinas.
Integrantes del sector pesquero señalaron que la captura y comercialización ilegal representa una amenaza tanto para la recuperación de las poblaciones como para la economía de las cooperativas que realizan la actividad de manera legal en el Caribe mexicano.
De acuerdo con pescadores de la isla, algunas personas continúan capturando Langosta del Caribe durante el periodo de veda que se mantiene de marzo a junio, o bien extraen ejemplares por debajo de la talla mínima permitida. Posteriormente, el producto es ofrecido en redes sociales a precios más bajos que los del mercado formal.
“Se anuncian en grupos o perfiles ofreciendo langosta fresca, lo que indica que el recurso sigue siendo extraído del mar durante la prohibición”, explicó uno de los pescadores de la isla.
Impacto en el sector pesquero
La langosta es considerada uno de los recursos pesqueros más importantes del Caribe mexicano, por lo que la actividad ilegal afecta directamente a quienes cumplen con los periodos de captura y las normativas establecidas por las autoridades.
Una problemática similar ocurre con el Caracol rosado, especie cuya extracción ha sido restringida en diversas zonas del Caribe debido a la disminución de sus poblaciones en los últimos años.
Los trabajadores del mar señalaron que la pesca furtiva ha sido uno de los factores que ha provocado el declive de estos recursos en distintos bancos pesqueros de la región.
Piden reforzar vigilancia
Ante esta situación, el sector ha solicitado a autoridades como la Secretaría de Marina y organismos competentes reforzar los operativos de vigilancia en las zonas marítimas cercanas a la isla.
Los pescadores consideran que, sin supervisión constante, las restricciones pierden efectividad y continúan registrándose prácticas ilegales que afectan tanto al ecosistema como al sustento de las familias que dependen de la pesca en Quintana Roo.
Finalmente, advirtieron que permitir estas actividades podría comprometer la sostenibilidad de recursos marinos clave, además de alterar el equilibrio de los ecosistemas del Caribe mexicano.







