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Muerte de Ariadna López envuelta en misterio e inconsistencias de fiscalías

Desde el Ministerio Público de Morelos señalan que en los análisis encontraron en su sangre una alta concentración de alcohol. Hasta el momento, la Fiscalía ha defendido que la necropsia no es coincidente con las causas de feminicidio, ya que, según han indicado, no presentaba signos de violencia a pesar de que el fiscal haya admitido que el cuerpo tenía lesiones y moretones.

Ariadna López, una joven de 27 años, fue vista por última vez con vida el 30 de octubre en una reunión de amigos en la colonia Condesa, en la Ciudad de México. Un día después, dos ciclistas que recorrían el camino desde la capital hasta el municipio de Tepoztlán, en el Estado de Morelos, encontraron su cuerpo “golpeado” y sin vida en una autopista cercana a su destino. La denuncia a través de redes sociales alertó a las autoridades.

Lo que ocurrió entre la reunión y el hallazgo del cadáver es un misterio. Los grupos de investigación especializados en feminicidio de las fiscalías de los dos Estados comenzaron una investigación conjunta para esclarecer lo ocurrido. La Fiscalía de Morelos ha señalado este viernes que desconocen cómo llegó el cuerpo de la víctima a la carretera. Las primeras investigaciones señalan que la causa de la muerte de la chica fue una broncoaspiración, que se provoca cuando los alimentos y las bebidas pasan a las vías respiratorias.

Desde el Ministerio Público de Morelos señalan que en los análisis encontraron en su sangre una alta concentración de alcohol. Hasta el momento, la Fiscalía ha defendido que la necropsia no es coincidente con las causas de feminicidio, ya que, según han indicado, no presentaba signos de violencia a pesar de que el fiscal haya admitido que el cuerpo tenía lesiones y moretones. El fiscal de Morelos, Uriel Carmona, ha incidido en que continuarán con las investigaciones para esclarecer el caso.

Las primeras investigaciones han chocado con la narrativa de la familia. “Es una gran mentira. ¿Cómo se explican los golpes?, no hay manera, es ilógico”, ha indicado la sobrina de López, Valeria Rodríguez, en una entrevista en Milenio. Rodríguez ha destacado que, en las fotografías, el cuerpo de la víctima se encontraba con el vestido subido, golpeada y sin pertenencias. El fiscal ha defendido que los golpes podrían deberse a que podrían haber tratado de reanimarla.

El pasado miércoles, Ricardo Calderón, uno de los ciclistas que encontró el cuerpo, contaba a través de sus redes sociales el hallazgo de López un día antes. Calderón compartió imágenes de detalle con los tatuajes de la joven con el fin de identificarla: un pequeño dinosaurio minimalista, una flor, un paisaje y un escrito con su nombre, “Ariadna”. “Deseo también que nunca más ninguna tenga que sufrir algo así, que ninguna tenga que buscar a sus hijas, esposas, primas, novias, hermanas”, escribía Calderón.

Los familiares y amigos de la joven se reunieron en un velatorio de la ciudad de México tres días después del hallazgo de su cuerpo para despedirla. Raúl Astudillo, un empresario que aseguraba haber estado con la joven y varios amigos la última vez que se le vio con vida, contaba ante los medios que fue la primera persona en declarar. Astudillo celebró una reunión con varios amigos en su casa, en la que, según señaló, había asistido López tras haber estado en una de las sucursales del restaurante Fishers.

Una de las amigas de la joven, Sara Martínez, pidió justicia el pasado jueves. “No vamos a parar”, señalaba Martínez frente a los periodistas en relación con la búsqueda de información para aclarar lo sucedido.

El caso iba a ser investigado en un principio por parte de la Fiscalía de Morelos, aunque horas más tarde la Justicia de Ciudad de México informó de su incorporación en el caso. “Una cédula de atención a víctimas y detectives se mantendrán en contacto con familiares de la joven”, indicaba la Fiscalía de la capital a través de sus redes el pasado jueves.

Un día después de la aparición del cuerpo sin vida de Ariadna Fernanda López, aparecía tirado sobre el asfalto el de Lidia Gabriela, una joven de 23 años que se arrojó de un taxi en movimiento en Ciudad de México por el pánico de estar siendo secuestrada, según contaba el pasado jueves su hermano Diego Maldonado. La víctima llegó a pedir auxilio a través de la ventana, a la altura del metro Constitución, porque el conductor no quería detener el vehículo. La familia de Lidia Gabriela difundió el caso para intentar localizar al conductor.

En Twitter, José Luis Guzmán, un amigo de la joven, comparó lo sucedido con el caso de Debanhi Escobar, de 18 años. “Que una mujer no pueda tomar un taxi sin que su vida corra riesgo es el problema”, escribió Guzmán el pasado jueves. Escobar desapareció en abril frente al motel Nueva Castilla, en el kilómetro 15 de la carretera que va de Monterrey a Nuevo Laredo, en el Estado de Nuevo León. Fue el último lugar en el que se había observado a la joven, después de que un taxista le tomara una foto. El cuerpo sin vida de Escobar apareció flotando en una cisterna de ese mismo motel dos semanas después. En ese tiempo, las autoridades llegaron a registrar el lugar hasta en cuatro ocasiones. Casi siete meses después, el silencio, un cúmulo de fallos de la Fiscalía y ningún detenido reflejan los pocos avances en el caso.

En 2021, cerca de cuatro mil mujeres fueron asesinadas en México, según las cifras oficiales. Hasta el mes de septiembre de este año (fecha de la última actualización), un total de 695 feminicidios han sido registrados por parte del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Cada día desaparecen siete mujeres y más de 10 son asesinadas. De los homicidios, se resuelven menos del 10%.

Información El País

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