Durante los tiempos de Adán Augusto López Hernández en el gobierno de Tabasco, el huachicol enriqueció a líderes de grupos armados, autoridades municipales, estatales y federales, empresarios y trabajadores de Pemex, y aunque estuvieron bajo la mirada atenta del Ejército, muchos siguen operando con impunidad, y algunos incluso están a cargo de la seguridad del estado en la administración del gobernador Javier May Rodríguez.
Una revisión realizada por Proceso a más de 450 informes elaborados por el Centro Regional de Fusión de Inteligencia Sureste (Cerfi), con base en la intervención de comunicaciones de actores de la delincuencia organizada en Tabasco entre el verano de 2020 y mitad de 2021, exhibe la mecánica de operación diaria del negocio del hidrocarburo ilícito, desde el conductor de pipa hasta el empresario millonario.
Ese periodo marcó la caída de Andrés Rodríguez Vasconcelos, apodado Kalimba, el líder criminal que controlaba los negocios ilegales en la región de Cárdenas y Huimanguillo hasta que cruzó la línea roja en junio de 2020 (mandó asesinar a cuatro policías) y fue asesinado por Benjamín Mollinedo Montiel, Pantera.








