El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, volvió a ser el centro de la atención tras sus declaraciones sobre el futuro político de Venezuela. A pesar de reconocer la figura de la líder opositora María Corina Machado como “fantástica” y destacar su compromiso, Rubio dejó claro que la mayoría de su movimiento ya no está presente en Venezuela (la oposición).
Esta afirmación dejó abierta la puerta a una negociación con figuras que actualmente operan dentro del país, como la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien, según el funcionario estadounidense, es una con la que se puede trabajar para asegurar una transición en el país. La estrategia de EE.UU. es clara: enfrentar la situación de manera pragmática y, a corto plazo, dirigir el rumbo de la nación sin el liderazgo de Nicolás Maduro.
María Corina Machado, a pesar de ser considerada por muchos como una de las caras más visibles de la oposición venezolana, se enfrenta a un desafío considerable. Según Rubio, la REALIDAD INMEDIATA que enfrenta Venezuela es que gran parte de la oposición ya no tiene presencia en el país. Esto complica las opciones para que figuras como Machado puedan asumir una posición de liderazgo, al menos de manera inmediata.
La estrategia estadounidense parece centrarse en trabajar con personalidades del Gobierno venezolano que aún están activas dentro del país, como Delcy Rodríguez, quien se autoproclamó presidenta encargada tras la detención del exdictador.
Mientras tanto, el futuro de Venezuela permanece incierto. Tras la captura del tirano Nicolás Maduro, quien fue detenido en una operación militar de alto impacto bautizada como ‘Resolución Absoluta’, Rubio afirmó que EE.UU. está listo para manejar la transición política en Venezuela de manera práctica y efectiva.
La figura de Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Venezuela, quien ahora ocupa el rol de presidenta encargada, aparece como la alternativa más viable para Washington, al menos mientras las circunstancias no permitan un liderazgo opositor consolidado dentro del país.
Este enfoque de pragmatismo político no significa que EE.UU. haya abandonado su compromiso con la oposición, pero el hecho de que gran parte de esta ya no esté operando desde Venezuela coloca a personas como Rodríguez en el centro de las negociaciones.
Nicolás Maduro no cumplía acuerdos
Rubio subraya que Maduro nunca cumplió con los acuerdos previos con Washington, lo que dificultaba cualquier tipo de colaboración con su régimen. Por ello, el secretario de Estado señaló que Delcy Rodríguez representa una posibilidad de cambio de rumbo para Venezuela, con la esperanza de que, bajo su liderazgo, Venezuela pueda comenzar a abordar los problemas heredados de la era Maduro.
El mensaje de Rubio también resalta un punto clave: la presión continuará sobre Venezuela mientras los problemas derivados del régimen de Maduro sigan sin resolverse. A pesar de la condena internacional y la crisis interna, el gobierno de EE.UU. considera que es esencial seguir presionando al nuevo liderazgo venezolano para garantizar que la transición política sea efectiva y que el país se encamine hacia una recuperación democrática.
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