Javier Hernández, de 50 años, ha sido sentenciado a 95 meses de prisión tras ser hallado culpable por su participación en la Mafia Cubana en Quintana Roo, una banda del crimen organizado que operaba en Cuba, México, España y el sur de Florida desde 2009. Este hombre de Miami Beach fue condenado por cargos relacionados con el tráfico de inmigrantes, lavado de dinero, y soborno, entre otros, según informó el Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ).
Hernández, quien había sido detenido a finales de octubre pasado, fue parte importante de la mafia cubana durante casi una década, junto a su coacusado Ramón Reyes Aranda, de 38 años y residente en Naples, EE.UU.
Durante el juicio se expuso el modus operandi de la organización transnacional. Reyes identificaba las embarcaciones, mientras Hernández se encargaba de su envío a territorio mexicano para traficar y extorsionar a migrantes que se dirigían hacia Estados Unidos.
Según el comunicado del DOJ, los bienes robados se transportaban a un cómplice en México, quien los utilizaba para facilitar y promover las actividades de la organización. Además, la banda contactaba a las familias de los migrantes para exigir un rescate de 10,000 dólares, amenazando con torturar y matar a los secuestrados en caso de negativa.
El informe del DOJ también señaló que más de una decena de personas, incluyendo siete cubanos residentes en México, fueron detenidas en el operativo contra la Mafia Cubana en Quintana Roo. Los coacusados Hernández y Reyes Aranda fueron contactados por un criminal cubano identificado como José Miguel González Vidal, quien los convenció de trabajar para su agrupación mediante el transporte de bienes sustraídos.
La banda era encabezada por cinco ciudadanos cubanos residentes en México, quienes coordinaban las actividades delictivas, entre ellos, Reynaldo Abreu García, Yohismy Pérez González, Yosvani Carbonel Lemus, Reynaldo Crespo Márquez y Jancer Sergio Ramos Valdés. También formaban parte del grupo los mexicanos Maikel Antonio Hechavarría Reyes y Mónica Susana Castillo, quienes se beneficiaban del tráfico ilícito y la extorsión a los migrantes retenidos en México.
Además de la extorsión y el secuestro, la Mafia Cubana también estaba involucrada en el tráfico de armas y los fraudes, incluidos sobornos a funcionarios federales en EE.UU. para introducir sustancias controladas de contrabando. La condena de Hernández marca un hito importante en la lucha contra el crimen organizado en la región.
Con información de CubaNoticias360








