La Sagrada Familia de Barcelona alcanzó este viernes su altura máxima con la colocación del brazo superior de la cruz de la Torre de Jesús. La maniobra comenzó a las 10.38 horas y culminó antes de las 11 con la fijación de 40 tuercas mediante gatos hidráulicos, según el arquitecto Mauricio Cortés. La torre llega así a 172,5 metros y modifica de forma notable el perfil de la ciudad, marcando un hito histórico en la construcción iniciada por Antoni Gaudí. La operación estuvo condicionada por el viento, y fue transmitida en directo por TikTok, YouTube e Instagram, con un equipo de operarios coordinado por el maestro de obras Jaume Oromí y el gruista José Encina a 140 metros de altura.
La ceremonia marca un paso simbólico y práctico hacia la inauguración prevista para el 10 de junio, coincidiendo con el centenario de la muerte de Gaudí. El arquitecto director Jordi Faulí calificó la jornada como “histórica” y destacó que la cruz resplandecerá junto a las seis torres principales, incluyendo las de los evangelistas y la Virgen María. Se espera la visita del papa León XIV, invitado por la basílica, aunque el Vaticano aún no ha confirmado asistencia.
A pesar de este hito, la torre todavía requiere trabajos internos y la retirada del andamio. Faulí recordó que la fachada de la Gloria es el próximo desafío, en medio de debates sobre la conservación urbana y la comunidad local. La pieza metálica de 17 metros y más de 12 toneladas simboliza no solo un logro arquitectónico y técnico, sino también la continuidad de un legado que vincula historia, arte y ciudad en Barcelona, consolidando la Sagrada Familia como un referente cultural y turístico que seguirá transformando el skyline durante décadas.







