La creciente ola de violencia en la sierra de Guerrero ha llevado a la población local a tomar medidas drásticas para protegerse del crimen organizado. En un desafío a la gobernadora del estado, Evelyn Salgado, quien había advertido en contra de la formación de grupos de autodefensa, más de mil 500 habitantes de 67 comunidades de Heliodoro Castillo (Tlacotepec) y San Miguel Totolapan se han organizado en un nuevo grupo de autodefensas llamado «Pueblos Unidos por la Paz».
Esta situación pone de manifiesto la creciente desesperación de la población ante la incapacidad del gobierno para garantizar su seguridad. A pesar de los esfuerzos de la gobernadora para promover la creación de una Policía Rural, los habitantes insisten en solicitar armas para defenderse de la delincuencia.
El primer acto conjunto de este grupo de autodefensas fue la recuperación de la seguridad en la comunidad de Plan Verde, que había sido atacada por grupos delictivos hace un mes. Los habitantes de diversas comunidades se reunieron para brindar protección a las familias que habían decidido regresar a sus hogares después de haber sido desplazadas debido a los ataques con drones.
La falta de respuesta efectiva por parte del Gobierno federal y la necesidad de tomar medidas extremas para proteger sus comunidades han llevado a la formación de estos grupos de autodefensa. Los comisarios de las comunidades se han deslindado de cualquier vínculo con grupos delictivos y han advertido que, en caso de que el Ejército mexicano llegara a su comunidad, deberían llevar a cabo recorridos para detener y desmantelar a los responsables de la violencia en la zona.
El surgimiento de estos grupos de autodefensa no es un fenómeno nuevo en la región, ya que durante más de 40 años, la población ha promovido la práctica de la autodefensa como una forma de protegerse de la violencia y la inseguridad.
Además, en enero de este año, en el poblado de Los Sauces, se creó la Policía Tecampanera debido al temor de que el grupo delictivo Los Tlacos irrumpiera en su comunidad y tomara el control de la seguridad.
La llegada de las fuerzas armadas, específicamente el Ejército mexicano, a la sierra de Guerrero es un intento por combatir el narcotráfico, la producción y el tráfico de drogas en la región. Aunque no se ha confirmado si esta presencia militar está relacionada con el surgimiento de las autodefensas, es evidente que la situación en la sierra de Guerrero es cada vez más compleja y preocupante.
La formación de grupos de autodefensa refleja la desesperación de la población ante la falta de seguridad y la incapacidad del gobierno para controlar la violencia en la región. Es un recordatorio de los desafíos significativos que enfrenta México en su lucha contra el crimen organizado y la necesidad de abordar de manera efectiva las causas subyacentes de la inseguridad.








