El director del INAH en Quintana Roo admitió que algunos monumentos arqueológicos no pudieron salvarse durante la construcción del Tren Maya, lo que ha generado críticas y posibles acciones legales por parte de arqueólogos disidentes.
México-El director del Instituto Nacional de Antropología e Historia en Quintana Roo, Margarito Molina Rendón, reconoció que durante la construcción del Tren Maya hubo monumentos arqueológicos que no pudieron ser preservados, particularmente en el tramo 7 de la obra federal.
El funcionario explicó que, pese a diversos esfuerzos técnicos y modificaciones en la ruta, algunos vestigios no pudieron salvarse debido a las condiciones del trazado ferroviario.
Según Molina Rendón, el proyecto incluyó diversas estrategias para evitar daños al patrimonio arqueológico, entre ellas desvíos de ruta, construcción de viaductos y técnicas de terraceo, implementadas por la Secretaría de la Defensa Nacional en coordinación con el INAH.
El funcionario señaló que estas medidas implicaron inversiones millonarias para preservar estructuras arqueológicas.
“Hubo monumentos que definitivamente no se podían salvar por la vía del Tren (…) básicamente en el tramo 7”, declaró.
El tramo 7 del Tren Maya conecta el municipio de Othón P. Blanco con el sur de Campeche y pasa cerca de importantes sitios arqueológicos como Calakmul y Xpujil.
De acuerdo con el director del INAH, parte de los monumentos que fueron removidos se trasladaron al denominado Parque de la Memoria Balam Tun, donde se inició un proceso de reconstrucción y resguardo.
El proyecto fue avalado por el Consejo de Arqueología y se desarrolló mediante acuerdos entre el INAH, la Sedena y el Gobierno de México.
Las declaraciones se dan después de que un grupo de arqueólogos disidentes anunciara posibles acciones legales contra funcionarios del INAH, entre ellos Molina Rendón y el exdirector general del instituto, Diego Prieto Hernández.
Entre los críticos se encuentra el arqueólogo Fernando Cortés de Brasdefer, quien ha cuestionado el manejo del salvamento arqueológico durante la construcción del Tren Maya.
El grupo ha calificado el parque Balam Tun como un “Frankenstein arqueológico” y ha señalado que las intervenciones realizadas constituyen “crímenes de lesa arqueología”.
Por su parte, Molina Rendón afirmó que el trabajo realizado por el equipo de salvamento arqueológico —encabezado por el investigador Manuel Pérez Rivas— fue profesional y minucioso, y que toda la información documentada se encuentra resguardada para futuras investigaciones.
Asimismo, señaló que los arqueólogos críticos están en su derecho de expresar una postura distinta sobre el proceso.










