Internacional

Francia Márquez, primer mujer afrodescendiente que ocupa el cargo de vicepresidenta de Colombia

Nacida en Suárez, en el Cauca, uno de los departamentos más violentos de Colombia; víctima de la violencia del conflicto armado, y líder por años de luchas medioambientales, Francia Márquez dará el salto al poder bajo la consigna de que por fin se pueda “vivir sabroso” en las regiones alejadas y en representación de “los nadies”, como llama a los excluidos.

El liderazgo social de Francia Márquez Mina ha sido reconocido en todo el mundo y su tesón, resiliencia y discurso la convirtieron en la revelación electoral de Colombia, razón por la cual este domingo se tomará posesión como vicepresidenta, la primera mujer negra que llega al segundo cargo en importancia del país.

Nacida en Suárez, en el Cauca, uno de los departamentos más violentos de Colombia; víctima de la violencia del conflicto armado, y líder por años de luchas medioambientales, Francia Márquez dará el salto al poder bajo la consigna de que por fin se pueda “vivir sabroso” en las regiones alejadas y en representación de “los nadies”, como llama a los excluidos.

Y es que la de Márquez, de 40 años, ha sido una vida de luchas: por estudiar, por sobrevivir en una de las zonas más “calientes”, por sacar adelante a su familia tras ser madre adolescente, por tener que desplazarse forzadamente tras las amenazas recibidas por pelear por sus derechos y los de los suyos, y por defender la tierra en que nació.

Símbolo del cambio

Márquez se ha convertido en un fenómeno político y un símbolo de las comunidades tradicionalmente marginadas en la política y en la sociedad colombiana, abriendo un resquicio a la esperanza de la representatividad y el cambio.

Vestida con trajes coloridos y con facilidad de oratoria, Márquez ha cautivado a parte de la ciudadanía, especialmente a los jóvenes, con su promesa de hacer de Colombia un país para “vivir sabroso”, aunque precisamente este elemento de novedad en el panorama político también le ha valido críticas por su bisoñez política.

También ha sido víctima del “racismo estructural” que ella quiere acabar como gobernante y que ha sufrido con mayor fuerza desde que consiguió casi 800.000 votos en la consulta interna que escogió a Petro como aspirante presidencial del Pacto Histórico y que derivó en su elección como candidata vicepresidencial.

Sin embargo, su discurso es contundente: “Vamos hermanos y hermanas a reconciliar esta nación; vamos por la paz de manera decidida, sin miedo, con amor y alegría; vamos por la dignidad, por la justicia social; vamos las mujeres a erradicar el patriarcado de nuestro país; vamos por los derechos de la comunidad diversa LGBTIQ+; vamos por los derechos de nuestra madre tierra, de la casa grande, a cuidar nuestra casa grande, a cuidar la biodiversidad, y vamos juntos a erradicar el racismo estructural”.

Información de EFE

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