Empresarios y comerciantes anticipan ajustes en sus operaciones ante la próxima implementación gradual de la jornada laboral de 40 horas en México, medida que, de acuerdo con autoridades federales, se aplicará de manera progresiva hasta el año 2030.
La presidenta del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Wilma Contreras Canto, señaló que el sector productivo ya analiza las estrategias necesarias para enfrentar el aumento en los costos operativos que implicará la reducción de la jornada laboral.
Explicó que, aunque la prioridad será conservar las fuentes de empleo, las empresas tendrán que realizar adecuaciones para mantener su competitividad, lo que podría incluir incrementos en los precios de productos y servicios, así como ajustes en los procesos de producción.
Indicó que el sector empresarial ha solicitado al gobierno la aplicación de incentivos fiscales que permitan amortiguar el impacto económico de la medida, con el objetivo de facilitar la transición hacia el nuevo esquema laboral.
Contreras Canto subrayó que existe disposición de diálogo con las autoridades para encontrar mecanismos que permitan cumplir con la nueva legislación sin afectar la estabilidad de las empresas ni el empleo.
Autoridades federales han señalado que la aplicación escalonada de la jornada de 40 horas busca dar tiempo a los sectores productivos para adaptarse sin afectar la operación de los negocios ni la generación de empleos.







