El Gobierno de Cuba ha confirmado que sus fuerzas armadas se encuentran en estado de alerta máxima ante un eventual escenario de confrontación militar con Estados Unidos, aunque insiste en que no busca un conflicto directo y mantiene disposición al diálogo.
El vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío, señaló en entrevista con NBC News que “nuestro país siempre ha estado dispuesto a movilizarse como nación en su conjunto ante una agresión militar. No creemos que sea probable, pero seríamos ingenuos si no nos preparáramos”.
Fernández de Cossío enfatizó que Cuba no representa ninguna amenaza para Estados Unidos y que, pese a la preparación militar, la isla mantiene la voluntad de negociar y dialogar. “Tenemos la necesidad y el derecho de protegernos, pero estamos dispuestos a sentarnos a conversar”, afirmó.
Tensión y presiones
Las tensiones entre ambos países se han intensificado en los últimos meses debido a factores regionales y económicos, como el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos y la crisis energética que ha dejado a la isla con apagones generalizados. La escasez de combustible ha afectado hospitales, transporte público y el funcionamiento de la industria estatal.
Además, la retórica de funcionarios estadounidenses, incluido el expresidente Donald Trump, ha elevado la percepción de riesgo en La Habana. Trump afirmó recientemente que sería un “honor tomar” Cuba y hacer con la isla lo que desee, comentario que generó alarma entre autoridades cubanas.
A pesar de estas tensiones, analistas coinciden en que, por el momento, no existe un despliegue militar directo de Estados Unidos sobre Cuba, y que la situación se mantiene dentro de un contexto de alerta preventiva y preparación estratégica.
Fernández de Cossío concluyó que la isla actúa de manera proactiva ante la situación: “Estamos preparados para cualquier eventualidad, pero seguimos apostando al diálogo y a la solución pacífica de los conflictos”.










