Le da Morena al PRI oportunidad de reinventarse

DESTRIPACUENTOS | Por Antonio Callejo

Como parte de un fenómeno traído por AMLO y su amorfo pero aún efectivo Morena, en el estado la mayoría del resto de los partidos políticos son un cascarón. PAN y PRD sencillamente no existen. Están reducidos a una pequeña estructura burocrática, que pende mínima del presupuesto estatal.

El PRI, aunque todavía no supera el golpazo de la pérdida de la gubernatura, es el instituto político con más posibilidades de sobrevivir y de reivindicarse con miras al 2022, si concreta un liderazgo que le de forma y cabida a todos sus sectores.

Pero se debe recordar que en ese partido, una vez que consiguen designar dirigentes y candidatos, los sectores se suman y reman hacía la misma dirección.

Queda claro que tiene que pasar por un proceso para entender a cabalidad su papel de partido opositor, y todo parece indicar que Morena es su mejor argumento para dar ese salto, que nada más omitió para el caso de la política del patio y ante la figura del gobernador Carlos Joaquín. En ese caso fueron tibios y desorganizados. Así fue su luto.

Pero ahora la situación que atraviesa Morena, de franca e irresoluble crisis, le brinda el mejor entorno para la organización de un partido de resistencia y con oportunidades en los enormes vacíos que dejan los morenistas.

Ideal para la oposición es la desarticulación de los dirigentes de Morena, la ausencia de un liderazgo, el faltante obvio de un protocolo de acción que respeten todos sus actores, la lucha fratricida de sus altos dirigentes en pos de la sucesión, la atomización de su primera minoría en el Congreso del estado.

Los morenistas no sólo heredaron del PRD la pulverización de su energía de grupo en numerosas tribus. Pasaron directo al canibalismo.

Y este escenario de ausencia de la presunta principal fuerza política, no la han sabido aprovechar ni PAN ni PRD.

El PRI está animado y así se ve desde aquí, pues los mismos actores que lo controlaron durante los sexenios de Félix González y de Roberto Borge, acechan desde el Sur del estado para mantenerse con el control de ese partido.

En ese contexto se debe leer la muy anticipada guerra sucia o los ataques en contra de priístas que podrían encabezar esta nueva época, y que no gravitaron cerca de esos círculos de mando priísta del pasado reciente.

Ahora, PAN y PRD, pero también otros partidos pequeños como MAS, incluso Confianza, tienen en común con el PRI que son oposición de Morena. O que deben serlo.

La coincidencia en un momento dado es una situación natural de la lucha por el poder.

“Los enemigos de mis enemigos, son mis amigos”.

www.callejotv.com

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