Cancún enfrenta un declive propiciado por los excesos, en materia turística

Tras los anuncios de la construcción de nuevos cuartos hoteleros en la zona hotelera, las reacciones no se han hecho esperar.

“La situación es riesgosa. Estamos en un punto critico porque si no identificamos el riesgo el impacto va a ser muy costoso”, indicó el vicepresidente de la Asociación de Hoteles de Cancún, Abelardo Vara Rivera

El contexto de crecimiento exponencial ha sido tema recurrente durante los últimos seis años. Por ejemplo, en una entrevista que concedió durante un encuentro de biólogos celebrado hace unos días en la Universidad del Caribe (Unicaribe), de Cancún, Ana Lorena Gudiño Valdez, asesora nacional del proyecto “Adaptur” de la Agencia Alemana de Cooperación para el Desarrollo (GIZ), consideró que es necesario que el sector turístico identifique el riesgo y la vulnerabilidad del negocio respecto a los impactos de la naturaleza, como es el caso de los fenómenos meteorológicos.

Admitió que no es fácil sensibilizar al sector empresarial, mucho menos para financiar y desarrollar medidas de mitigación; pero que poco a poco hay mayor conciencia o por lo menos ya conocen del tema.

Cabe recordar que en 2005 después del “cuenta cuartos” que fue asignado a la Universidad Del Caribe dio como resultado que Cancún tenía poco más de 29 mil cuartos de hotel, pero aplicando una fórmula de conversión de condominios el resultado era 36 mil en números cerrados.

En aquel momento la situación terminó en polémica. Debido a que el Programa de Ordenamiento Ecológico, POEL, sobrepasaba en mucho la planeación original de los 30 mil cuartos en el destino

El hecho fue más allá y tenía muchos tintes cuestionables. Recién salió de su gobierno, el entonces presidente municipal Julián Ricalde Magaña, apareció un PDU (nuevo nombre del Poel) Programa de Desarrollo Urbano, que aprobaba 64 mil cuartos en la Zona Hotelera.

Ahí se armó de nueva cuenta un escándalo, se revocó el PDU y de inmediato el cabildo del gobierno en turno (Paul Carrillo), pretendió aprobar otro, que pasaba de 64 mil a 46 mil cuartos de hotel

El desorden y la corrupción que privó en los gobiernos de Julián Ricalde Magaña y Paul Carrillo, originó que, debido a inconsistencias y a los amparos promovidos por particulares, en contra de la actualización del Programa de Desarrollo Urbano de Cancún 2013-2030 (PDU), su aplicación fue suspendida por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de Quintana Roo (Seduvi), pese a que dicho instrumento de planeación ya había sido publicado en el Periódico Oficial del estado.

La elaboración de la actualización del PDU 2013-2030, que sustituyó a la de 2005, fue conducida por el Instituto Municipal de Planeación (IMPLAN), a cargo de su entonces director, Eduardo Ortíz Jasso, y aprobada en sesión de Cabildo, durante el último tramo de la administración del ahora ex presidente municipal, Julián Ricalde Magaña.

La actuación de Ortíz Jasso al frente del Instituto fue investigada oficialmente por el gobierno municipal a cargo del alcalde, Paul Carrillo, administración que aprobó la conformación de una comisión encargada del tema. La investigación concluyó con la inhabilitación de Ortiz Jasso, quien hoy es actualmente titular de la Agencia de Proyectos Estratégicos del gobierno del estado

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