Quintana Roo

Jóvenes que transforman experiencias turísticas con el fin de cuidar al medioambiente

Todos estos proyectos y asociaciones del Caribe tienen un mismo propósito: mantener sus playas, especies y localidades fuera de peligro.

Imagina sumergirte en la costa del Caribe mexicano y ver por primera vez el equilibrio entre las formas irregulares de los corales y los matices extravagantes de los peces. Esta sinfonía acuática, en donde las especies son la orquesta y la corriente marina su directora, es una obra maestra de la naturaleza.

Estamos en Mahahual, un pintoresco pueblo de Quintana Roo, donde se encuentra la reserva de coral más grande de México, y a la vez la segunda barrera de coral más grande del mundo.

Conocida como Banco Chinchorro, la zona pertenece al Sistema Arrecifal Mesoaméricano y está ubicada a escasos 350 metros de la costa. La riqueza natural que se esconde aquí, entre grandes extensiones de selva virgen, hace que el término “paraíso del Caribe” adquiera un nuevo significado.

Para Paola Suárez, activista por la preservación de las especies animales con tan solo 22 años, ser testigo de esta enorme biodiversidad cambió su vida por completo.

Ella llegó en septiembre del año pasado con la intención de conectar con la naturaleza y alejarse de la Ciudad de México. Pero lo que empezó como un viaje temporal, terminó convirtiéndose en una estadía indefinida en Mahahual.

Paola se sumó al Proyecto Akk Mahahual, una asociación civil que busca preservar a las tortugas marinas de la zona y fomentar la economía local. Esta organización se encarga de crear experiencias turísticas sustentables para generar conciencia sobre los problemas medioambientales que enfrenta el Caribe.

“El turismo está mal visto por los daños naturales que provoca, pero cuando conocí Akk Mahahual, mi visión cambió, porque hacían experiencias turísticas diferentes y rompían paradigmas”, relata Paola, quien antes de viajar ya hacía activismo ambiental (enfocado a la alimentación sustentable).

 Mahahual, un reflejo de las otras costas del Caribe 

Como la mayoría de las costas caribeñas, Mahahual padece la contaminación de sus mares y, en consecuencia, graves afectaciones tanto a su ecosistema como a la comunidad que lo protege. Pero ¿cómo ocurre esto si no recibe un turismo masivo?

Víctor Rosales, quintanarroense fundador del Proyecto Akk Mahahual, cuenta que cuando era niño, la basura que encontraba en las playas era su “tesoro”. No era común toparse desechos plásticos con etiquetas extranjeras. Pero la situación ha cambiado drásticamente.

En 800 metros de playa, Victor y los voluntarios de Akk Mahahual, han llegado a levantar hasta una tonelada de basura en solo tres horas. Y en su mayoría, esa basura ni siquiera se generó en territorio mexicano; proviene de países como Haití, Jamaica, Guatemala y Estados Unidos.

El calentamiento global aumenta la temperatura de los mares, disminuye las corrientes marinas, hace que los vientos alteren la ruta de las tormentas y las playas se erosionen. A causa de todo esto, la basura de otros países navega hasta las costas del Caribe.

De acuerdo con datos del Banco Mundial, se estima que 322,745 toneladas de plástico no se recolectan cada año en algunos países seleccionados del Caribe. ¿A dónde van esos desechos? Podrían estar llenando los mares pues la misma fuente revela que los estudios han medido la concentración de basura plástica en todo el Caribe y han encontrado hasta 200.000 piezas de plástico por kilómetro cuadrado tan solo en el noreste del Caribe.

Un ejemplo alarmante de los daños del cambio climático en el ecosistema es el caso de las tortugas: la sequía impide que estos animales se desplacen por la arena, la erosión reduce las zonas para anidar, la basura en las playas obstruye su regreso al mar y los plásticos que ingieren pueden causarles la muerte.

¿Las consecuencias? En mayo de 2020, se encontraron 25 nidos de tortuga en Mahahual, pero en mayo de este año solo se han encontrado siete en todas las playas que se monitorean.

Aunque las cifras indican que la limpieza en Mahahual será infinita, Paola Suárez piensa que esta actividad va más allá de levantar basura. “Se trata de sembrar conciencia en diferentes generaciones y así, desatar cambios en cadena”, explica.

Además de proteger a las tortugas, cuando voluntarios como Paola limpian las playas también están combatiendo frontalmente el cambio climático pues de acuerdo a un estudio realizado por un grupo de expertos de la Universidad de Hawaii, los plásticos 

más utilizados producen dos gases de efecto invernadero: el metano y el etileno, cuando se exponen a la radiación solar ambiental. 

El polietileno, que es el polímero sintético más producido y desechado a nivel mundial, es el emisor más prolífico de ambos gases de acuerdo con David M. Karl, uno de los principales autores del estudio publicado en la revista Plos One en 2018. Este estudio demostró que los plásticos envejecidos ambientalmente incubados en agua durante al menos 152 días también produjeron gases de hidrocarburos y que los plásticos representan una fuente no reconocida hasta ahora de gases relevantes para el clima que se espera que aumenten a medida que se produce y se acumula más plástico en el océano y sus ecosistemas.

El turismo responsable como factor de cambio local 

La magia del turismo responsable es que conecta al viajero con la naturaleza, la localidad y su problemática. No se trata de un servicio todo incluido o un simple resort. El viaje es un motor de cambio en tu vida.

Un paseo en kayak por los manglares podría ayudarte a generar conciencia sobre las especies que viven ahí. Recorrer las playas y recoger basura, es una forma de dimensionar el daño que hacen al planeta los plásticos de un solo uso. Proteger los nidos de tortugas, te permitiría conocer mejor a la localidad.

Evelyn Piñeda, quien realiza viajes responsables con el medioambiente desde hace dos años, ha creado vínculos muy fuertes con distintas comunidades de Panamá, Costa Rica y otros países caribeños.

Viajar como voluntaria, le ha permitido entender la estrecha relación entre el cuidado de la biodiversidad y el bienestar social de sus localidades. “Más que ayudar al planeta, tomas conciencia de los problemas que hay a nivel social”, asegura.

Es la economía verde en las localidades lo que sirve de escudo para proteger el ecosistema que las rodea.

La red de ayuda por el Caribe 

Los problemas que aquejan a todo este territorio están ligados directamente al cambio climático: sobreproducción de sargazo, desechos plásticos, pérdida de biodiversidad y desigualdad social. Por ello, existen más asociaciones que promueven el turismo sustentable en las costas del Caribe

Adventure Volunteer, organización sin fines de lucro que busca apoyar al turismo responsable en más de 20 países, decidió poner foco en las costas del Caribe por la dimensión de sus problemáticas: 

“En seguida nos dimos cuenta de que había mucho por hacer: casi no había conciencia ambiental, el gobierno se involucraba poco y el  turismo estaba a tope”, recuerda Sergio Malaguilla, coordinador de voluntarios en Adventure Volunteer.

Su objetivo es generar entre 10 y 15 empleos locales en cada sede. Ellos implementan el esquema de voluntariado, pero son los locatarios quienes quedan a cargo de las actividades turísticas. Sobre todo es gente joven de las comunidades locales quienes han liderado el cambio de paradigma.

En el caribe colombiano, la asociación civil Amigos del Agua busca preservar los ecosistemas marítimos y promover la conciencia activista en los niños, por medio del voluntariado y el ecoturismo.

Desde sus inicios en 2010, han impactado a más de 13,000 personas con la limpieza de playas. Lo que ha tenido un efecto positivo en las costas de Colombia, pero también en el resto del mundo: la basura no puede viajar hacia otros países caribeños.

“Nuestras acciones afectan nuestro entorno y acrecientan problemáticas en comunidades que irónicamente están rodeadas de turismo. Deberíamos proteger y valorar nuestros recursos siempre”, comenta Nataly Vergara, gerente de Comunicaciones y Recaudación de Fondos de Amigos del Agua.

Todos estos proyectos y asociaciones del Caribe tienen un mismo propósito: mantener sus playas, especies y localidades fuera de peligro. Por eso, sus redes de ayuda también son la ruta ideal para esos viajeros que han decidido, como Paola o Evelyn, dejar una huella verde a su paso.

Si las costas del Caribe y sus localidades necesitan experiencias como estas para seguir coexistiendo, ¿por qué no nos aventuramos?

El Banco Mundial proporciona financiación, conocimientos adquiridos en todo el planeta y un compromiso a largo plazo para ayudar a los países de ingresos bajos y medios a terminar con la pobreza, lograr un crecimiento sostenible e invertir en oportunidades para todos. El Grupo Banco Mundial es la principal fuente de financiamiento multilateral para inversiones en iniciativas climáticas en los países en desarrollo, con compromisos por USD 83 000 millones para ese fin en los últimos cinco años.

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