Chetumal

Más de mil familias ponen en riesgo el ecosistema en Chetumal

Siete colonias irregulares están asentadas en terrenos considerados para la conservación del medio ambiente.

Siete colonias irregulares ubicadas en el noroeste de Chetumal han invadido territorio que la Secretaría de Ecología y Medio Ambiente (SEMA) considera “para conservación” y “protección”, debido a la fragilidad del ecosistema.

De acuerdo con el mapa cartográfico de la SEMA, se trata de los corredores “Forestal La Península Santa-Elena”, así como del “Corredor Turístico Calderitas”, de 16 mil 698 hectáreas y 11 mil 987 hectáreas cada uno, vitales “para la recarga de los acuíferos locales”.

A pesar de lo anterior, más de mil 128 familias se han encargado de invadir esta zona, lotificando e instalándose de forma irregular, generando un alto impacto ambiental para el ecosistema local, según las autoridades en la materia.

En el caso del corredor forestal, ubicada al norte de la Sabana de Chetumal y considerada área protegida, en los últimos tres años se han perdido cerca de mil 899 hectáreas de manglar y vegetación, para dar paso a casas construidas de manera hechiza y calles de terracería. También se redujo en 8% la superficie con importancia para la recarga de acuíferos.

En 2010, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) señalaba que en el área vivían tan sólo ocho habitantes repartidos en nueve pequeñas rancherías. El último corte declara que son más de cuatro mil 129 habitantes, repartidos en cuatro asentamientos irregulares, dos de los cuales aún no tienen nombre, mientras que los otros son Tamalcab y Nuevo Progreso.

En el caso del Corredor Turístico Calderitas, las colonias Palomos, Edén y Santa Fátima se han encargado de devastar dos mil 874 hectáreas de selva.

“A pesar de que el 60% de esta zona está destinada a la conservación, en los últimos años se ha visto totalmente fragmentada por las lotificaciones de las parcelas y predios particulares generando pequeñas propiedades irregulares, lo que está ocasionando una alta contaminación al ecosistema”, señala el documento UGA-35, que explica los problemas que enfrenta este corredor.

A pesar de que la SEMA exhorta al ayuntamiento othonense a tomar las medidas necesarias para evitar esta devastación, hasta el momento el gobierno municipal ha sido omiso en el tema, por lo que las autoridades ambientales estiman que antes de 2024 las invasiones habrán terminado con 35% de esta zona.

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