Información al momento

Están ofreciendo 5 millones para matarme, denunció Ignacio Sánchez Cordero, antes de ser asesinado

Nacho Sánchez era un personaje popular. Desde sus épocas de movilizador priista y luego convertido en participante del Partido Verde cuando Puerto Morelos fue convertido en el onceavo municipio

Doña Maura alzó su índice derecho, señaló a la tumba de su hijo, Ignacio Josafat Sánchez Cordero, y levantó la voz ante el tumulto: «siento como madre que esta muerte no la merece Nacho. Todo el tiempo que ha estado en Puerto, nos ha ayudado aún lesionando la bolsa de su mamá».

Secretario de Desarrollo Social del Ayuntamiento de Puerto Morelos y precandidato del PVEM a la Alcaldía para las elecciones del 6 de junio, Ignacio Sánchez había sido asesinado la mañana anterior, el miércoles 24 de febrero, en un café de la comunidad.

Cubierta con un suéter rosa con el cierre abierto, su blusa de manta con flores bordadas en azul, cabellera plateada y parada sobre una barda, doña Maura dijo con aplomo y voz grave: «Nacho no llegó a ser presidente pero en nuestros corazones llevamos al presidente. ¡Nacho presidente !», y la muchedumbre coreó seis veces lo mismo. Después rompieron las trompetas, la tuba y la tambora con las notas de «Hasta la miel amarga», la canción hecha famosa por «Los Tiranos del Norte», mientras el féretro descendía entre la tierra.

Nacho Sánchez era un personaje popular. Desde sus épocas de movilizador priista y luego convertido en participante del Partido Verde cuando Puerto Morelos fue convertido en el onceavo municipio de Quintana Roo, hacía caravana con el presupuesto público, o como dijo su mamá: a veces ayudaba a pobladores hasta con el dinero de la familia. Ingeniero agrónomo, de 42 años, afable, de sonrisa fácil, conocía a muchos ciudadanos. Le contaban cuitas, chismes, leyendas.

La Alcaldesa Laura Fernández lo recuerda pálido y sudoroso cuando una tarde a mediados de diciembre pasado llegó a su oficina a decirle que en un retén de la Guardia Nacional lo habían detenido. Estaba en una gira y topó con las patrullas; fue obligado a bajar de su auto que traía las identidades de la Alcaldía, y él mismo con su camisola blanca y su nombre y cargo impreso que le identificaban inequívocamente como funcionario del Gobierno de Puerto Morelos.

Los soldados de la Guardia lo pusieron contra el auto; lo esculcaron e interrogaron. Tras unos minutos de intimidación lo dejaron ir pero le espetaron la frase amenazante: «ándate con cuidado».

Aquello fue una semana antes de Navidad. Ya Nacho había confiado a sus amigos que en la calle recibía recomendaciones de cuidarse. «Andan buscando al que te mate», le decían. Él desestimaba los dichos. Pero lo de la Guardia era otro tipo de aviso.

Era diciembre. Semanas antes la Guardia Nacional empezó a hacer presencia en Puerto Morelos. Extrañamente el anuncio público de la llegada de los gendarmes lo hizo el Secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, Tirso Esquivel Ávila, y no el Secretario de Seguridad o la propia Alcaldesa, Laura Fernández, que ni siquiera había sido avisada de que un destacamento de uniformados estaría en el municipio que gobernaba.

El 17 de noviembre, Esquivel publicó en su página de Facebook el anuncio de que la Guardia Nacional llegaba a Puerto Morelos y fotografías de un desayuno que sostuvo con el Almirante Ricardo Gutiérrez Ruvalcaba, comisionado estatal de la Guardia en Quintana Roo. Emitió un comunicado público, según el cual en el encuentro habían analizado la propuesta de Tirso de donar dos terrenos para construir un cuartel para 120 elementos y una unidad habitacional para los gendarmes y sus familias.

Y puntualizaba el boletín: «Cabe destacar que, para concretar este encuentro, el Almirante Gutiérrez Ruvalcaba buscó a Tirso Esquivel Ávila, en su calidad de Secretario de Desarrollo Urbano y Ecología de la Alcaldía quintanarroense».

Laura Fernández mandó llamar a Esquivel. Le pidió que no asumiera atribuciones que no le correspondían. Y formuló una queja ante el Almirante Gutiérrez Ruvalcaba. No tuvo respuesta.

Tirso Esquivel, un abogado que militó en el PRI, fue diputado local, participó en la configuración del decreto para crear en 2015 el municipio de Puerto Morelos, y ya en el Ayuntamiento, como Secretario de Desarrollo Urbano y Ecología, apresuraba su protagonismo público.

Al ser electa Laura Fernández como la primera Alcaldesa de Puerto Morelos, fue llamado a colaborar en su primer círculo. Él la consideraba su jefa política.

Ambicioso, tenaz, a partir de septiembre de 2020 empezó a dar entrevistas sobre su vida y a generar presencia pública y en redes sociales.

«Desde niño tuve que ser fuerte. Nací con una sola oreja y he enfrentado, desde los 8 años, muchas operaciones. Recibí todo tipo de apodos, lo que hoy llaman ‘bullying’, algo que es normal en edad escolar, y estoy seguro de que ha sido mi mayor bendición: me hizo poder aceptarme y poder enfrentar la vida sin temores», contó en una entrevista a Grupo Pirámide.

Rapado desde los 28 años, con la determinación de ya no ocultar el problema de su oreja, Tirso trabajó en juzgados y luego con políticos priistas. Tuvo un paso como Visitador de Derechos Humanos y después laboró de tiempo completo en la Alcaldía portomorelense.

Su sueño, ha contado, era ser arquitecto; pero recientemente otro sueño le apareció: ser Alcalde de Puerto Morelos, el municipio donde trabaja.

Buscó a los panistas para que lo postularan pero no tuvo suerte. Acudió con la Alcaldesa, la jefa política del municipio, para pedirle que le impulsara como candidato del Partido Verde y Morena. Laura Fernández, quien ya ha sido diputada local, Secretaria de Turismo en el Gobierno de Roberto Borge y la primera Alcaldesa de Puerto Morelos con una reelección, le dijo que eso no sería posible.

«Entiende. Nacho es el perfilado. Él nació aquí, lo quiere mucho la gente. Lo merece. Tú eres de Chetumal. No eres de aquí», le expresó.

Tirso Esquivel acrecentó dentro del Gobierno su tensión con Ignacio Sánchez. Y ostentó su cercanía con la Guardia Nacional. El Secretario de Desarrollo Social comenzó a registrar que elementos de la Guardia lo vigilaban y seguían a sus reuniones de trabajo. Después vino lo del retén.

El 21 de diciembre, Tirso Esquivel recibió una llamada de la Presidenta Municipal. Él estaba convaleciente de Covid-19. La llamada fue breve. Fernández le comunicó su baja como Secretario de Desarrollo Urbano por pérdida de confianza. Diciembre me gustó pa’ que te vayas.

El chetumaleño lanzó un video un día después donde informó de su despido: «Desde hace mucho tiempo no coincido con las políticas de este municipio que tienen muy deteriorada a la ciudad y los servicios públicos. Quiero decirles que hay una esperanza para Puerto Morelos, que juntos vamos a cambiar las cosas», expresó en su video, entonces con una playera azul y un tapabocas celeste y en una abierta campaña de promoción.

***
En la Ciudad de México, la primera quincena de enero, ocurrieron las reuniones de los dirigentes del Partido Verde, del Trabajo y Morena para asegurar la coalición y repartirse las candidaturas. Hubo tres encuentros: el 6, el 11 y el 14 de enero. Ahí se decidió que Puerto Morelos sería para el Partido Verde y que Ignacio Sánchez quedaba perfilado como el candidato a Alcalde.

Una semana después, el General Luis Rodríguez Bucio, comandante general de la Guardia Nacional, anunció un sorpresivo cambio de mando en Quintana Roo. El Almirante Gutiérrez Ruvalcaba, allegado de Tirso, fue relevado por el General Francisco Justo Toscano Camacho, nativo de La Candela, comunidad de Pinotepa, Oaxaca.

Las presiones para Ignacio Sánchez, suponía él, deberían disminuir. Él con la candidatura en la bolsa y Tirso, su rival, no tenía ya a su almirante aliado.

Pero a fines de enero se apersonó con su jefa Laura Fernández y le dijo preocupado: «me he enterado que Tirso está ofreciendo 5 millones de pesos para que me maten. Dice que si me registro para competir de Alcalde me van a matar».

Para entonces, Esquivel ya usaba tapabocas magenta, el color que identifica al Partido Fuerza por México, creado por Pedro Haces, el controvertido líder de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM). La CATEM ha ganado muchos contratos colectivos en el Tren Maya en territorio quintanarroense y busca liderazgos políticos para hacerlos candidatos de Fuerza por México en esa entidad.

Nacho Sánchez, regularmente apacible, acudió nervioso el 18 de febrero a las oficinas de la Fiscalía estatal en Cancún. Conversó con algunos conocidos a quienes les notificó las sucesivas amenazas que había recibido desde diciembre hasta la última más seria de fines de enero. Su vida costaba 5 millones. Se apersonó para pedir seguridad. Su petición fue registrada.

La mañana del 23 de febrero, Mauricio Espinoza Alemán, delegado de CATEM en Quintana Roo, presentó en una breve conferencia de diez minutos a Tirso Esquivel Ávila como candidato a Alcalde de Fuerza por México. El aspirante posteó en su página de Facebook a las 21 horas con 6 minutos: «Hoy fue un gran día buenas noches».

Al día siguiente, el miércoles 24, Nacho Sánchez citó a uno de los líderes de taxistas con dos mujeres más a conversar de temas políticos en el café La Eneida, ubicado en la calle de Caoba, a unas cuadras de la Presidencia Municipal. Quedaron de verse antes de las 9 de la mañana. Eneida es un café modesto. Tiene unas cuantas mesas al aire libre en una terraza de fácil acceso en la colonia Pescadores. Ahí conversaron. Sobre las 9 con 30 minutos, Ignacio le pidió a su chofer, quien hacía las veces de escolta, que fuera al cajero automático a sacar dinero porque no traía efectivo. Iba a pagar la cuenta.

Salió su escolta y entró un sujeto moreno de playera azul y pantalón de mezclilla, con una gorra puesta; irrumpió sorpresivamente y descargó las balas sobre el funcionario municipal ante la sorpresa de todos los comensales. Los disparos en el torso fueron letales. Ignacio quedó tendido con su camisa también azul teñida de sangre. Pistoleros que vigilaban cerca del lugar protegieron la huída del asesino. El Secretario de Desarrollo Social fue trasladado a un hospital, pero los esfuerzos por salvarlo fueron inútiles.

Tirso posteó en su página de Facebook apenas unos minutos después del crimen, a las 10:31 horas, cuando aún no se confirmaba oficialmente la muerte de Nacho, un mensaje que decía: «Lamento el fallecimiento del señor Ignacio Sánchez. Descanse en paz». Y colocó una esquela en negro con letras blancas expresando condolencias a la esposa de Nacho y un mensaje adicional: «¡URGE seguridad y defensa en Puerto Morelos!».

La noche de ese miércoles, el cuerpo de Nacho Sánchez fue recibido por una multitud en las oficinas del Ayuntamiento, donde se montaron guardias por una hora. Al día siguiente fue sepultado. Y su madre Maura, con una mano en el pecho, pidió a todos llevarlo en el corazón.

FUENTE: REFORMA

 687 views

Tu opinión

Publicaciones relacionadas

¿Cuál es tu opinión?

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Recibe nuestra síntesis informativa | Whatsapp