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‘Burbujas espaciales’, el primer concierto anti-covid

La banda estadounidense organiza dos sorprendentes espectáculos en los que tanto el público como los artistas estaban metidos en cápsulas de plástico para evitar los contagios

The Flaming Lips y sus conciertos anti-Covid

Con la tercera ola del coronavirus golpeando con fiereza todo el mundo, no parece lo más adecuado organizar un concierto de rock en una sala cerrada. El sector de la música en directo es uno de los más castigados por las restricciones anticovid. Hubo muchas iniciativas, especialmente en verano, para organizar directos con distancia de seguridad, aforo limitado y gel desinfectante a la entrada. Pero sigue existiendo la gran duda de cuándo se van a poder reactivar los conciertos de verdad, sobre todo los festivales o los más multitudinarios. En la Costa del Sol ya hay fechas importantes fijadas para este 2021, con grandes festivales a la espera de ver cómo evoluciona la pandemia, pero la realidad a día de hoy es que todo es incertidumbre.

Sin embargo, una veterana banda estadounidense de rock ha ideado un tipo de concierto anticovid que está dando de qué hablar. No parece fácil de reproducir, pero ahí está la propuesta de los The Flaming Lips, grupo de rock psicodélico formado en Oklahoma. Precisamente en su ciudad es donde han organizado dos conciertos bajo el título: Space Bubble. Unas ‘burbujas espaciales’ en las que estaban metidos todos los asistentes a los conciertos, tanto músicos como espectadores. En realidad se trata de esas bolas hinchables que se pusieron de moda hace algunos años y que hacen que cada espectador esté ‘aislado’ en su propia burbuja. La experiencia no parece muy cómoda, pero en los vídeos que se circulan por la red el público se lo pasa en grande. La gran pregunta es: ¿se escucha bien un concierto metido dentro de una burbuja de plástico?

En los directos de Oklahoma, cada burbuja estaba equipada de un altavoz para solucionar este problema, además de una botella de agua y un pequeño ventilador para sofocar el calor que hace dentro del plástico. También un para pedir ayuda a los organizadores, con dos mensajes: «tengo que orinar/hace calor aquí». Además, las burbujas tenían espacio para hasta tres personas, siempre que fueran convivientes. Las dos grandes pegas del experimento es que no pueden ser conciertos muy largos, porque el oxígeno dentro de la burbuja no dura mucho más de una hora y que se cierra la posibilidad de comprar comida o bebida durante el espectáculo. Solo se puede salir de la burbuja para acudir al servicio y con la ayuda del personal de la organización, que se encargaba de evitar aglomeraciones en los baños.

Hay que decir que los conciertos de The Flaming Lips ya eran conocidos por su originalidad y en ellos son habituales los disfraces o montajes estrafalarios. De hecho, su cantante Wayne Coyne ya utilizaba con anterioridad las burbujas de plástico para rodar sobre el público en algunas partes del espectáculo.

Un centenar de personas acudieron a los conciertos experimentales, que estaban previstos para diciembre pero que se retrasaron. Se celebraron sin problemas y la banda calificó de éxito la iniciativa. ¿Volverán a repetirlo? ¿Lo copiarán otros grupos? Desde luego no es un modelo no fácil no barato.

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