Internacional

Aplican vacuna contra Covid-19 en medio de tormenta de nieve en EU

Aunque, los hechos ocurrieron hace unos días, en la Autopista 199, usuarios de redes sociales aplauden la decisión del personal de JCPH, al no desperdiciar el medicamento.

Trabajadores sanitarios que quedaron varados en una carretera por una tormenta de nieve en Oregon ofrecieron a los automovilistas cercanos seis dosis de la vacuna contra el Covid-19 que les quedaron tras su jornada laboral, a fin de que no expiraran y tuvieran que desecharse.

Según contó The Washington Post, después de un día de inoculaciones, Michael Weber y su equipo se dirigieron el martes de regreso a la ciudad de Grants Pass para administrar sus últimas dosis cuando el tráfico se detuvo repentinamente.

Las autoridades habían cerrado la carretera cubierta de nieve debido a un accidente automovilístico y pasarían horas antes de que el tráfico pudiera reanudarse.

Pero Weber y su equipo de 20 miembros no tenían tanto tiempo para usar las seis dosis de Moderna que les quedaban antes de que expiraran.

«Decidí empezar a ir de puerta en puerta, de coche a coche, a ofrecer la vacuna», dijo Weber, quien es el director de salud pública del condado de Josephine.

Las seis dosis restantes de Moderna ya habían sido transferidas a jeringas el martes temprano, por lo que debían usarse rápidamente o desecharse.

Al igual que la versión de Pfizer, la sustancia de Moderna debe administrarse dentro de las seis horas posteriores a su extracción del almacenamiento bajo cero y la temperatura ambiente.

«Sabíamos que la vacuna no volvería a Grants Pass», manifestó Weber, de 40 años. «Con toda probabilidad, caducaría».

Después de consultar con su equipo, Weber y cuatro miembros del personal caminaron por la nieve y golpearon las ventanas de los autos en busca de seis personas.

Un miembro del equipo llevaba un recipiente con las dosis de la vacuna, alcohol, gasas y otros suministros médicos.

Weber, quien estaba a cargo de los trámites de vacunación, llevaba los formularios dentro de su abrigo.

Otros llevaban un recipiente para agujas usadas y un paraguas para la nieve intensa.

Una ambulancia que los había acompañado durante una sesión de vacunación en una escuela ese mismo día también estaba presente y lista para tratar a cualquier persona en el raro caso de una reacción alérgica, explicó Weber.

Pero encontrar a seis personas que quisieran ser inoculadas no fue tan fácil, reconoció David Candelaria, un funcionario de salud pública del condado de Josephine.

«Estábamos un poco nerviosos porque no muchas personas en esta parte del estado están ansiosas por recibir la vacuna en este momento», dijo Candelaria, de 61 años.

El equipo fue de automóvil en automóvil y se presentó como funcionarios de salud.

Weber y su equipo tardaron unos 45 minutos en administrar las seis dosis de la vacuna.

«Revisamos muchos autos antes de que seis personas aceptaran», señaló Weber.

Detalló que aquellos que dijeron que sí apenas pudieron contener su entusiasmo.

«No puedo imaginar una mejor manera de pasar cuatro horas atrapado en una tormenta de nieve», dijo Weber.

Un hombre, recordó Candelaria, estaba tan emocionado que salió de su automóvil y se quitó la camisa en medio de la tormenta de nieve para que el equipo pudiera inocularlo.

La última persona en recibir una de las dosis sobrantes fue una mujer que no llegó a tiempo a su cita ese mismo día.

«Estaba destinado a ser para ella», mencionó Candelaria.

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