Internacional

Transición energética revolucionaria de China a renovables y a la fusión nuclear

China es el mayor consumidor de carbón del mundo y su excesiva dependencia carbonífera le ha causado estragos ambientales

China enuncia la «nueva era» de su revolución energética y así pasar a una transición de descarbonización gradual para conseguir su autarquía y su seguridad mediante la pluralidad energética, donde predominan los renovables y, en forma sorprendente, las plantas nucleares de fusión y trascender su dependencia del petróleo del golfo Pérsico.

Cuenta el célebre mito griego, que formó parte de las tragedias del genial dramaturgo Esquilo y que Marx solía leer por lo menos una vez al año, que el titán Prometeo robó el secreto del fuego para entregárselo a los mortales, por lo que fue condenado por los dioses del Olimpo con un castigo eterno: encadenado en el Cáucaso donde a diario los buitres corroían su hígado. China parece dispuesta a liberar al Prometeo encadenado

China es el mayor consumidor de carbón del mundo y su excesiva dependencia carbonífera le ha causado estragos ambientales, lo cual, amén de su gran dependencia del petróleo del golfo Pérsico, le ha obligado a replantear su seguridad energética y su compromiso con las energías limpias. 

China ha optado por la política del carbón limpio: reducción de casi 11% del uso de carbón desde 2012 cuando sus emisiones tendrán un pico en 2030 y será neutral en 2060. Cabe señalar que Joe Biden propuso que EEUU se encuentre libre de hidrocarburos en el 2050. 

En su travesía hacia su anhelada autarquía y pluralismo energético, es relevante señalar las 10 principales importaciones que hacen vulnerable a China. 

Una de sus principales vulnerabilidades radica en su importación de hidrocarburos que daña su seguridad. 

China es el primer importador de petróleo, pese a su elevada producción: cuarto en el ranking mundial de barriles diarios, el 5% del total mundial. 

De sus 15 principales abastecedores de crudo sobresalen: Arabia Saudita (17%), Rusia (15,3%), Irak (9,9%), Angola (9,5%), Brasil (7,8%), Omán (6,9%) , Kuwait (4,5%), Emiratos Árabes Unidos(3, 1%), e Irán (3%), lo que destaca su enorme dependencia geopolítica con el incandescente golfo Pérsico. 

Resalta su complementariedad energética con Rusia, su segundo abastecedor. 

Tsvetana Paraskova enuncia la «razón principal por la que China importa tanto petróleo»: debido primordialmente a su recuperación económica pos-COVID-19, al hoy bajo precio del oro negro y a las tensiones con EEUU. 

China acaba de publicar el documento blanco Energía en la nueva era china con miras a su autarquía energética que procure su «seguridad estratégica», su pluralismo y su conservación. 

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