Internacional

David y Goliat en la OEA y la ONU: lecciones del país más pequeño a los más poderosos

Es el país más pequeño en haber ocupado un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde se toman las decisiones más relevantes de la política mundial.

En el archipiélago de naciones que componen el Caribe se encuentran algunos de los países más pequeños del mundo. Y si la unión hace la fuerza, la conocida Caricom (Comunidad del Caribe) es un ejemplo claro. Sus 15 Estados miembros y cinco Estados asociados, que suman unos 16 millones de habitantes, conforman el mecanismo de integración regional más antiguo del mundo en desarrollo —nacido en 1973—, según proclama el propio organismo.

Así es cómo David se enfrenta a Goliat. Una prueba de ello se dio cuando la Caricom se volvió una piedra en el zapato del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, durante su campaña de reelección para el cargo a principios de 2020. Si bien el uruguayo logró imponerse victorioso tras una cuestionable votación secreta que le rindió sorprendentes seis votos más que los 17 ya esperados, la disputa llegó a hacerse reñida.

La candidatura de la ecuatoriana María Fernanda Espinosa alzó vuelo con el impulso caribeño respaldado por Argentina, México, Nicaragua y Panamá y dejó en evidencia el peso del Caribe. De los 34 países que tienen voto en la OEA, 14 también integran la Caricom, un número influyente para el rumbo de la organización si esas naciones deciden votar en bloque.

En este sentido, la reelección de Almagro no quita el eco de una declarada oposición a los intereses unilaterales de Estados Unidos —traducidos en la gestión del uruguayo al frente de la OEA—. Y detrás de los esfuerzos en contrarrestar las presiones estadounidenses instrumentalizadas por la organización, hay un discreto nombre: Ralph Gonsalves.

¿Quién es Ralph Gonsalves?

Camarada Ralph. Así es como se presenta y pide que lo llamen, emanando un cierto calor humano tropical, aunque sea a través de una pantalla de computadora, como cuando conversó en exclusiva con Sputnik durante una hora. El primer ministro de San Vicente y las Granadinas —uno de los 15 países más pequeños del mundo— también ejerce actualmente su mandato como secretario general de la Caricom, cargo rotativo entre los jefes de los Estados miembros con vigencia de seis meses.

Descendiente de portugueses que se instalaron en San Vicente en el siglo XIX, Gonsalves quizás contrasta con el color de piel de la mayoría de los 110.000 habitantes de su país (71,2% afrodescendiente según el censo nacional de 2012), pero él reivindica la belleza de la diversidad. A su juicio, los caribeños supieron apropiarse de su miscegenación como identidad cultural y tienen mucho que enseñar al mundo en materia de inclusión e igualdad racial.

«En la historia de nuestro Caribe, hemos podido integrarnos desde grupos y personas dispares para construir una civilización de tolerancia que es única. Es como una sinfonía, somos las canciones de los pueblos indígenas, el kalinago, el garífuna, los amerindios, somos el ritmo de África, somos la melodía de Europa, somos las cartas de Asia, así es todo el Caribe, como en todas las sinfonías, de vez en cuando encontrarás disonancias, pero hemos desarrollado un marco cultural para abordar esas disonancias y hemos construido instituciones que pueden resolverlas en situaciones que no están sesgadas por etnia en su ADN», dijo a Sputnik.

Economista de formación con doctorado en Gobierno, el primer ministro por el Partido Unidad Laborista administra el país de 389 kilómetros cuadrados desde 2001, cuando fue electo por primera vez, y luego otras dos veces más. Excolonia del Reino Unido, San Vicente y las Granadinas se hizo independiente en 1979, aunque pertenece al grupo de 54 naciones de la Commonwealth que reconocen a la reina Isabel II como su monarca.

En junio de 2019, el país de seis islas rompió un récord mundial como la nación más pequeña electa para ocupar un asiento no permanente en el codiciado Consejo de Seguridad de la ONU por un mandato de dos años en 2020 y 2021. San Vicente y las Granadinas derrotó al otro candidato regional, El Salvador, por 185 votos contra seis.

La llegada vicentina al exclusivo directorio de Naciones Unidas, restricto a 15 asientos, de los cuales solamente cinco son permanentes (China, EEUU, Francia, Reino Unido y Rusia), fue ovacionada por la comunidad internacional atenta a las arbitrariedades del organismo, como la adopción de sanciones económicas en función de intereses políticos unilaterales. Y es que el país caribeño mantiene una marcada trayectoria en defensa de la soberanía y autonomía de los territorios, con rechazo explícito a políticas exteriores de carácter intervencionista.

En ese contexto, volvemos a Almagro: la voz de Gonsalves en su contra se ha hecho escuchar a lo largo de los últimos años en reiteradas declaraciones a favor de la legitimidad del Gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela. Una posición que, a propósito, el país insular sigue defendiendo vehementemente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

En 2017, el primer ministro de San Vicente y las Granadinas escribió una carta a los jefes de Estado de los países de la Caricom alertando sobre prácticas de la OEA llevadas a cabo por Almagro para desunir y debilitar los países caribeños, como invitar a determinadas reuniones a solo algunas naciones seleccionadas para presionarlas a condenar el Gobierno de Venezuela violando el estatuto de la Organización.

Para Gonsalves, este tipo de presión atenta contra los principios de las instituciones multilaterales, por lo que hace un llamado a la comunidad para protegerse de las intenciones intervencionistas de países que son los mismos que marginan la región. «Ninguno de nuestros países debería permitirse ser presionado a romper nuestra solidaridad», remarcó en la misiva recordando el peso de la Caricom y la necesidad del diálogo.

Entrevista al primer ministro de San Vicente y las Granadinas

Llegar al Camarada Ralph no fue fácil. Pero allí estaba finalmente. Y sonreía. Rompió el hielo contando su viaje a Rusia en enero. Se refirió al ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, como amigo y destacó los ánimos en seguir fortaleciendo las relaciones con el gigante eslavo, que acoge en sus universidades a una porción de jóvenes vicentinos, cuenta.

  • ¿Cómo ve la elección de Mauricio Claver-Carone para la Presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)? ¿Cree que su impronta estadounidense podrá cambiar el juego político en la región?

Ralph Gonsalves: Está claro que lo que la Administración Trump dicta actualmente en Estados Unidos trata de remodelar en el siglo XXI la vieja Doctrina Monroe de controlar su patio trasero o patio delantero dependiendo de lo que use allí respectivamente. Y vemos que están interesados ​​en tener gobiernos que estén alineados en cuanto a su política exterior y preocupaciones políticas, por lo que buscarán usar el cambio de régimen que sea necesario y tratarán de liderar otras instituciones dentro de los intereses de esa política exterior, dentro del interés del gobernante que la conduce. Y al mismo tiempo notamos que esa política exterior está interfiriendo ciertamente en el contexto de América Latina.

La política exterior de Estados Unidos se está convirtiendo en prisionera de la política presidencial. Eso es muy evidente para Cuba y Venezuela. La actual Administración ha revertido todas las reformas de [Barack] Obama en su relación con Cuba aunque Obama no llegó tan lejos como muchos de nosotros creíamos necesario. (…) Recientemente, por ejemplo, vimos los esfuerzos de Marco Rubio y Ted Cruz en el Senado para declarar la brigada médica cubana como un caso de trata de personas… De manera similar, en Venezuela, donde han ido por un cambio de régimen, si lees con atención el capítulo del libro de John Bolton, verás hasta qué punto la Administración Trump iba a destituir al Gobierno de Maduro y la verdad del asunto es esta: Obama reconoció las relaciones con Cuba y Venezuela y demostró que eso no desafía la posición hegemónica de EEUU. Entonces, si no lo hace y objetivamente en términos de políticas, a Estados Unidos le interesa trabajar con estos gobiernos más allá de que sea este u otro, queda claro que están adoptando activamente un plan de política exterior del centro del Gobierno como en los años 90 sobre los sistemas bancarios. Y cuando nos piden que apoyemos cosas nuevas, yo diría que no voy a permitir que San Vicente y las Granadinas se convierta en prisionera de la política presidencial del sur de Florida.

Hemos tenido una muy buena relación con Cuba y Venezuela, de hecho con toda América Latina, porque no debemos olvidar que América Latina votó abrumadoramente a San Vicente y las Granadinas cuando fuimos elegidos en junio pasado durante el período 2020-2021 como el país más pequeño que se haya sentado en el Consejo de Seguridad [de la ONU], desde los países grandes de América Latina como Brasil, México, Argentina hasta los más pequeños de Centroamérica, excepto, por supuesto, El Salvador. Aunque Colombia no esté de acuerdo con nosotros en relación a Venezuela, tenemos más relaciones con Colombia que con Venezuela porque hay muchos otros temas en los que estaremos de acuerdo en términos de política exterior.

Consideramos que la unidad de América Latina y el Caribe es muy importante como baluarte contra el imperialismo y la injerencia y la OEA no tiene que ser usada como un instrumento del grupo partidario de turno en EEUU. Y hay gente dentro de los partidos Republicano y Demócrata a la que no les gusta la idea de buscar un cambio de régimen en otros países. No les gusta, por ejemplo, el papel de la OEA en Bolivia, donde hubo un golpe de Estado en connivencia con EEUU. No estoy interfiriendo en un asunto interno de Estados Unidos, que es un gran país y con el cual tenemos excelentes relaciones, pero no nos gustan estos aspectos de su política exterior.

Históricamente, Estados Unidos no ha jugado un papel muy importante en la dirección del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por lo que si ahora quiere dirigirlo tenía que ser con alguien de una mentalidad ideológica particular. Este particular es que el BID sería utilizado como instrumento de dominio imperial con tipos de condicionalidades y problemas para países del Caribe y América Latina. Los países centroamericanos, por ejemplo, que normalmente se alinearían con EEUU, tomaron una posición muy fuerte contra la indicación estadounidense para el BID y no es solo porque Costa Rica tenía un candidato viable para presidirlo, sino por los antecedentes de todas estas políticas de EEUU. Porque para obtener beneficios de América Latina y el Caribe utilizan la misma forma de poner su línea no solo en su política económica, sino en su relación económica exterior incluyendo las relaciones con China. Y esto es algo que preocupa a EEUU en los mercados globales. China posee una gran cantidad de propiedades en EEUU y la globalización ha hecho que las empresas chinas sean realmente grandes propietarias en EEUU, participantes reales de la economía, incluida la economía estadounidense; tienen la capacidad de comprar letras del tesoro y otros instrumentos para financiar gobiernos, por lo que existe una intensa competencia que el presidente Trump está llevando a límites extremos.

Nosotros tenemos relaciones con la República Popular China pero también tenemos relaciones con Taiwán, que han sido buenas, e igual hacemos negocios con China, trabajamos juntos en el Banco de Desarrollo del Caribe. Las empresas chinas licitan para proyectos aquí financiados por el Banco Mundial, financiados por el Banco de Desarrollo del Caribe.

¿Ahora por qué los estadounidenses no ponen dinero en el Banco de Desarrollo del Caribe? China es un miembro de la junta del Banco de Desarrollo del Caribe. Tanto China como Taiwán han hecho un muy buen trabajo ayudándonos durante este período de COVID-19. ¿Dónde está el Gobierno de Estados Unidos en este asunto? Es cierto que tienen las manos ocupadas en casa, pero en muchos casos contribuyeron a distraerse en la cadena de suministros.

  • ¿Y cómo ve las elecciones en EEUU?

RG: Bueno, veo encuestas y no se puede subestimar a Trump. Lo observamos, pero es un asunto interno para ellos, y trabajaremos con cualquier Gobierno, solo que este Gobierno en particular hace acuerdos según los intereses políticos de su régimen.

Cuando lees con mucha atención el libro de John Bolton, hace un punto en casi todas las páginas, y no se trata de alguien anti-Trump, ¿cierto?, pero está está muy preocupado porque son enormes los intereses estratégicos de EEUU que se han despejado de otra manera porque politizan la naturaleza del proyecto Trump dentro de Estados Unidos. En este sentido, en relación a lo que querían como Presidencia del BID, sería preferible tener una influencia proporcional al tamaño de sus contribuciones en el BID, pero no querer el BID como parte de un proyecto político más amplio, fueron sus inquietudes, que no fuera lograr que las personas vivan con tolerancia en un contexto multicultural, sin división étnica, sin tratar de limitar las oportunidades para los negros e hispanos u otros minorías.

En todo el Caribe miramos con gran conmoción la forma en que la Policía y ciertos sectores de EEUU tratan a los negros, y esto no es un tema interno de Estados Unidos, sino un tema internacional de derechos humanos. Es un problema internacional y puedo comentarlo de la misma manera que pueden comentar sobre violaciones de derechos humanos que ocurran en el Caribe o en otros países de América Latina, incluido el mío. Así que no puedo callarme cuando los negros son asesinados, heridos por hombres o encarcelados por un sistema que claramente es racista, esto es un asunto de derechos humanos internacionales en el derecho internacional de los derechos humanos. Y así como le escribo al presidente de Honduras respecto a los garífunas es la misma manera que si le pones la rodilla a un hombre negro, lo estás asfixiando y te dice que no puede respirar y muere, eso no es solo un asunto de la Justicia estadounidense, es un asunto de la Justicia internacional. Nos complace ver que al menos la gente está consciente y sale a protestar contra estas violaciones.

  • Son violaciones que también suceden en América Latina, donde la Policía está militarizada en gran parte de los territorios y también hemos visto intensas protestas en rechazo a la violencia institucional, tan visible en el caso de Carabineros, en Chile, por ejemplo. De hecho la región ha vivido una convulsión de protestas populares masivas en varios países el año pasado.

RG: Sin embargo, tenemos que saber diferenciar cuando los estallidos son de actividad antidemocrática y contra los derechos humanos en este o aquel país latinoamericano. Es decir, cuando las élites gobernantes políticas y económicas están unidas y tienen un historial de abuso sistemático como, por ejemplo, en Honduras contra los garífunas; en Bolivia contra Evo Morales y los indígenas; en Venezuela antes de Chávez contra negros y morenos como en Estados Unidos lo vemos en varias ciudades por parte de las fuerzas de seguridad. Hay una corriente respecto a los cuerpos africanos en Estados Unidos, una tendencia que no es puntual, por lo que se vuelve una cuestión internacional de derechos humanos.

  • Para finalizar, estamos viendo una gran cantidad de fondos del FMI aprobados para los países de la región desde que comenzó la pandemia. Considerando que el año pasado tuvimos intensas protestas populares en contra de las políticas vinculadas a estos préstamos, ¿qué cree que va a pasar después? ¿A dónde vamos?

RG: Creo que el FMI está aprendiendo un poco, y en particular la actual directora tiene una perspectiva más reformista, comprende que el FMI tiene que ser más sensible a las necesidades de la población local y no usar solamente uno o dos criterios tradicionales por los cuales se suele evaluar los programas de crédito.

Hay muchas cosas que los gobiernos han estado impulsando, algunas de ellas han sido aceptadas por la dirección del FMI, como por ejemplo aumentar la cuota y el alcance de la cuota para la balanza de pagos ante desafíos como desastres o la pandemia. Así como obtener préstamos más altos durante un período de tiempo más largo con tasas de interés más bajas. Y vemos que el Banco Mundial se está moviendo de manera más generosa en ese sentido, pero aún tenemos que observar con atención lo que podrá suceder después.

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