Nacional

‘Primero el País, después el interés político’

Para el ahora profesor en la Universidad de Yale, recordar 1995 es remontarse al "error de diciembre", cuando el cambio de Administración ocasionó una inflación de 51.97 por ciento

Para el ex Presidente Ernesto Zedillo, hay que poner los intereses del País por encima de los objetivos políticos, incluso cuando esto suponga la desaprobación general, algo que él mismo aprendió en 1995.

«En abril del 95, la desaprobación del Presidente era altísima, y eso era muy lógico, habíamos tomado muy difíciles medidas de finanzas públicas, de contracción del gasto, de elevación de precios y tarifas, de reestructuración adicional de finanzas públicas, de entablar negociaciones y concluirlas muy rápido para tener recursos que frenaran la quiebra del País, nada de eso era popular», recordó en su participación en la cuarta cumbre inmobiliaria Incon.

Y es que, para el ahora profesor en la Universidad de Yale, recordar 1995 es remontarse al «error de diciembre», cuando el cambio de Administración ocasionó una inflación de 51.97 por ciento al cierre de ese año.

Zedillo, también director del Centro de Estudios de la Globalización, dijo ante más de mil inmobiliarios reunidos de manera virtual que, en momentos de crisis, los gobernadores deben mesurar sus intenciones políticas para priorizar las necesidades del País.

«En circunstancias difíciles los objetivos políticos de corto plazo deben atemperarse y tener por encima de todo el interés del País y estar absolutamente dispuestos a sacrificar el interés político o popularidad», acotó.

Sin embargo, cabe recordar que para Zedillo, como funcionario, más que prioridades políticas resaltaba su vocación salvadora de empresas y bancos, como en 1983, cuando siendo funcionario del Banxico constituyó el Fideicomiso para la Cobertura de Riesgos Cambiarios (Ficorca), cuyo objetivo fue evitar la profundización de la crisis cambiaria y salvar de la quiebra a empresas mexicanas que tomaron deudas en dólares, las cuales se hicieron impagables por la de 1982, que en sólo tres días devaluó al peso 42.5 por ciento.

Así, comandado por Zedillo, un grupo de financieros y abogados firmó en 1986 la renegociación de una deuda de 12 mil millones de dólares que tenían empresas mexicanas con acreedores extranjeros.

Dicho fideicomiso sería alimentado con recursos públicos para dar cobertura cambiaria a la deuda privada con el exterior, es decir, el riesgo cambiario de las empresas privadas se transfirió al fideicomiso administrado por Banxico.

El ex Presidente (entre 1994 y 2000) vio durante su primer año de Administración una contracción del PIB de 6.5 por ciento, el momento amargo pasó en 1995, por lo que ahora, aseguró, disfruta la tranquilidad de su vida alejada de la administración pública, pues desde su cargo de Presidente de México no volvió a figurar en la política nacional.

«Ahora estoy aquí, gozando una comida con mi esposa y amigos, pero lo importante era en el 95, tomar las decisiones para que el País no se destruyera».

Sin embargo, su actual tranquilidad puede verse interrumpida si la iniciativa promovida por el Presidente, de enjuiciar a los ex presidentes prospera, pues es señalado como uno de los responsables de la masacre de Acteal en 1997.

Inundado de cuestionamientos de los participantes virtuales sobre cómo resolver el reto económico de México ante la pandemia o relatar su experiencia al frente de la última gran crisis mexicana, faltaron preguntas sobre cómo prevé su propio futuro.

FUENTE: REFORMA

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