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AEROMÉXICO Y VOLARIS ABREN ALAS A GANANCIAS A COSTA DE LA SALUD

Cero en sana distancia: ante la falta de un posicionamiento de las autoridades de salud –a diferencia de otros sectores–, las aerolíneas aprovechan para saturar vuelos. Experto advierte sobre riesgo de contagio.

Un posicionamiento poco claro y determinante de las autoridades de salud en México respecto al riesgo de contagio de Covid en los aviones y la falta de firmeza en las medidas sanitarias le han dado manga ancha a las aerolíneas para poner por delante lo que consideran vital: su recuperación económica.

Durante abril y mayo, aerolíneas mexicanas como Aeroméxico, Volaris y Viva Aerobus tuvieron un desplome en el transporte de pasajeros derivado de la Covid-19, pero en junio y julio se observa que poco a poco van incrementando su tráfico. 

De la mano de esto se observan escenas preocupantes de aviones saturados, en un momento en el que debe prevalecer el distanciamiento social, algo que ha sido altamente cuestionado por los pasajeros.

De acuerdo con los reportes de tráfico de pasajeros, Aeroméxico es la que ha sido más denunciada por vuelos llenos. En julio incrementó 111% su movimiento respecto a junio. El de Viva Aerobus aumentó 94.6% y el de Volaris 70%.

Ante un incremento paulatino de la demanda será más difícil que las compañías cedan ante el clamor popular de dejar asientos libres en el avión.

Fernando Gómez Suárez, analista independiente del sector aéreo, comenta a EMEEQUIS que hay mucha incertidumbre sobre cuál es el factor de riesgo del hacinamiento en los aviones, “no lo sabemos, ni las autoridades sanitarias se han pronunciado contundentemente en ese sentido, ni tampoco las autoridades del sector aeroportuario lo han hecho”.

Lo que sí tiene claro es que hay una controversia en este asunto: o se pondera el crecimiento económico vía reactivación de los vuelos sin tantas medidas sanitarias o se da certeza a la salud pública a través de acciones restrictivas. “No hay fórmula perfecta en la cual puedan convivir las dos cosas a la vez”.

Pero, mientras, no se está teniendo esta discusión sobre la mesa, “que se sienten los legisladores, las autoridades de salud y las empresas a ver de qué forma se puede llegar a conciliar estos intereses, porque no se le está dando la atención requerida a esto que también puede ser un punto de alto riesgo de contagio”.

Hace unos días, EMEEQUIS publicó que especialistas en epidemiología e infectología consultados mencionaron que sí hay un riesgo real de contagio, sobre todo cuando no se cumplen las medidas indispensables, como el uso de cubrebocas durante todo el vuelo, por lo que consideraron que sí debe existir un distanciamiento social.

En el “Lineamiento Nacional para la reapertura del Sector Turístico”, donde se incluyeron los protocolos para el transporte aéreo, en ninguna parte las autoridades sanitarias les obligan a limitar el cupo en los vuelos.

Al contrario de otras actividades que también se han reactivado, como en restaurantes, hoteles, cines, teatros: las autoridades han determinado que su ocupación sea sólo de 30% y se les exige el cumplimiento del 1.5 metros de distancia. 

En el caso de los restaurantes, muchos han tenido que hacer inversiones para adecuar sus espacios y cumplir con las medidas, pero sobre todo para salvaguardar la salud de los clientes. Han puesto acrílicos, separado mesas, limitado el número de personas por mesa, instalado arcos sanitizantes, entre otros.

En cuanto a los cines, se dejan dos asientos libres y en seguida se bloquean otros dos, además que hay filas completas desactivadas. Se señala el uso obligatorio del cubrebocas en toda la función. Mientras que las medidas de ventilación los sistemas con recirculación deben operar en un mínimo de 30% hacia el exterior, esto también aplica para las oficinas.

SALIR DEL HOYO

En lo que se vislumbra pueda ser el peor año en crecimiento económico de la historia del país, a las aerolíneas les urge salir de su complicada situación, pues sus ingresos operativos se han derrumbado en la primera mitad de 2020.

Los ingresos de Aeroméxico en el primer semestre se situaron en 16 mil 682 millones de pesos, una caída de 49.7% en comparación con igual periodo de 2019.

Los de Volaris descendieron 39.7% al ubicarse en 9 mil 350 millones de pesos y los de Viva Aerobus cayeron 39% situándose en 3 mil 154 millones. Las empresas señalan que sus resultados financieros y operativos se han visto altamente impactados por los efectos de la emergencia sanitaria en la demanda.

En el caso de Aeroméxico cabe destacar que enfrenta un reestructura financiera, en apego al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos, la cual anunció en junio pasado. Mientras lleva a cabo el restablecimiento de destinos nacionales e internacionales, a la par busca la cancelación de contratos de arrendamientos de aviones, achicando su flota.

Ante este escenario en el que la demanda y la oferta comienzan a recuperarse lentamente y las urgencias de las compañías de mejorar sus números, el especialista no ve que se vaya a poner en juego la recuperación económica.

“Ha habido un incremento paulatino, menor, no sustantivo, según mis expectativas, pasarán mínimo seis meses para regresar a los niveles de enero-febrero (antes de la pandemia), pero algunas autoridades, como la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) calculan que puede tardar hasta dos años… Esto para una recuperación, no estamos hablando de crecimiento”, dice Fernando Gómez.

Es por esto por lo que también no es de conveniencia de las aerolíneas limitar la ocupación de asientos, a menos de que se aumente el precio del boleto a los pasajeros.

“Por ejemplo, si tú implementas esto, pues pierdes capacidad de ocupación. No la mitad, está calculado que se pierde la capacidad o la oferta aproximadamente en una tercera parte… y eso a lo mejor en ciertos vuelos no te es rentable, a menos que incrementen los costos del boleto”.

A decir del especialista, sí habría público que tenga capacidad de asumir un incremento, sobre todo aquellos que viajan por negocios o salud. En el público turista tal vez impactaría un poco, pero no tanto, porque a final de cuentas siguen demandando vuelos. En donde sí se vería una mayor afectación es en el mercado migrante, aquel que va a la frontera para cruzar a Estados Unidos, que es el que busca tarifas bajas.

La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA por su sigla en inglés) ha dicho que, de implementarse lo del asiento vacío, los costos del boleto pueden aumentar hasta un 54%. El organismo se ha plantado en su postura de que esta medida no es rentable.

Esta revista digital buscó la postura de legisladores de la Cámara de Diputados y de Senadores, pero hasta el momento no ha obtenido una respuesta.

LO DE LOS FILTROS, CUESTIONABLE

Ante los reclamos por el nulo distanciamiento, las compañías aéreas se han escudado en que hay pocas probabilidades de contagiarse en un avión, principalmente por sus filtros de aire de partículas de alta eficiencia (HEPA), que limpian el ambiente, dejándolo –supuestamente– como el de un quirófano.

Vemos la argumentación de que, por ejemplo, a bordo del avión el aire se recicla 10 veces cada minuto. O sea, te da a entender que hay una seguridad y una certeza en cuanto a la cuestión sanitaria a bordo del avión”, apunta el especialista.

Pero aquí surge una polémica: nadie se ha pronunciado exactamente, ninguna autoridad ha aclarado que los filtros operan en vuelo, no cuando el avión está aparcado en el abordaje y descenso.

Y hay otros factores que no nada más se concentran en la cuestión aeróbica, está el otro punto de contagio, que es a través de contacto físico, es decir, desde tocar las cabeceras de los asientos, la puerta del baño, las manijas, los descansabrazos, los audífonos, las pantallas, etcétera.

“En todo esto hace falta mayor claridad y precisión. Ya lo hemos visto con esta sana distancia en salas de abordaje y dentro del aeropuerto del edificio terminal, pero ya a bordo, va uno junto a otro”.

Fernando Gómez hace hincapié en que no se han tomado cartas en el asunto, ni ha habido una adecuada comunicación entre el sector público y el privado, que permita coordinar esfuerzos, de tal modo que no se perjudique a uno o a otro.

Aunque considera que ahora, por lo menos, debería haber una observancia de las autoridades para que se cumplan las medidas sanitarias.

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