INAH registra adoratorio maya

Playa del Carmen.- El cenote con adoratorio maya recientemente descubierto, aledaño al fraccionamiento Villamar I, fue inscrito por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a la Red de Sitios Arqueológicos Subterráneos en Playa del Carmen, con la respectiva cédula para ser considerado en el Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicas, denominado como “Cueva del Templo de la Estalagmita”, con una superficie de 800 metros cuadrados, y que data del Postclásico Tardío, entre los años 1200 y 1550.

De acuerdo al boletín oficial emitido por el INAH, destaca que los esfuerzos de inspección están coordinados desde agosto de 2019 con integrantes de la agrupación del proyecto de “Cenotes Urbanos de Playa del Carmen” y expertos del Instituto en Quintana Roo, recuperándose algunas piezas de cerámica, parte de una navajilla de obsidiana y dos molares humanos. Sin embargo, estiman que el sitio fue saqueado tiempo atrás, por el deterioro que presenta.

El Instituto precisa que la “Cueva del Templo de la Estalagmita” está compuesta por sectores secos y otros con presencia de agua de poca profundidad, en un área de 800 metros cuadrados aproximadamente, y por los materiales arqueológicos recuperados en superficie se deduce que el adoratorio fue utilizado hacia los años 1200 y 1550, coincidiendo con el período del que datan muchos de estos altares subterráneos que los mayas consideraban como la entrada al inframundo, en el Postclásico Tardío.

En ese mismo sentido, reconocieron que al momento sólo se ha hecho un recorrido sistemático en la parte seca de la cueva, localizando algunos materiales arqueológicos en superficie, por lo que se plantea una exploración más detallada que conlleve también la consolidación y restauración del altar-adoratorio de piedra caliza revestida de estuco (yeso), con restos de colores azul y amarillo, el cual se ubica a 20 metros de la entrada de la cueva.

Finalmente, los especialistas del INAH apuntaron que a 5 metros del altar se localizó un afloramiento de roca madre sobre la cual se excavó un mortero; asimismo, se localizaron fragmentos de cerámica del Posclásico Tardío, de una navajilla de obsidiana y dos molares humanos, evidencia que es producto del acarreo al interior de la cueva por factores naturales, los cuales están en proceso de limpieza y clasificación para obtener más datos de las formas cerámicas y su asociación a ciertas cronologías.

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